Time Of Regrets

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Time Of Regrets

Mensaje por Lianyu (Nagato Lover) el Lun Nov 29, 2010 12:18 pm

La continuación de la historia de Lianyu, tras la caída de Makuta y la reconstrucción de Spherus Magna. Se centra en la recuperación de la Armadura Dorada que, tras un ataque a Tahu, ha sido esparcida por todo el Universo Matoran... O lo que queda de él.

Chapter 1

Tranquilidad.

Paz.

Relax.

Rutina.

Monotonía.

Aburrimiento.

Si es que al cabo de un tiempo, mi vida aburre. Desde que me recuperé de las heridas del impacto de 12.000km de caída libre, cortesía de una de las antiguas lunas de Bara Magna, me había ido a vivir a la jungla de Bota Magna, en un claro muy cercano a las montañas por donde se había establecido la Tribu de Hierro hace milenios, tal y como había planificado. Me dediqué a construirme una cabaña inicialmente, y luego un taller. El taller terminó transformándose en un impresionante laboratorio con el paso de los años.

Mi vida se dedicaba a varios actos de aparición aleatoria: recolectar alimento (podía generarlo yo, pero así me entretenía más), o bien cultivarlo (era un buen pasatiempo, y de vez en cuando llevaba algo a Nueva Atero); buscar materiales y piezas (los cables, chips y demás solía fabricarlos yo, o los buscaba en Nueva Atero, donde un Agori los sacaba de no sé dónde), domesticar algún animal (un pequeño pájaro viene cada mañana a despertarme a la misma hora para que le dé fruta, y de vez en cuando juego con un dinosaurio biomecánico que conocí cuando era una cría) y construir y reparar. Había veces en las que venía Berix a visitarme, sobretodo, revisaba entre mis materiales para conseguir cosas que quería.

Realicé varias construcciones, como fue un nuevo sistema de teletransporte conectado con el almacén del laboratorio, armamento (que cedí en parte a las Fuerzas de Defensa de la Mega-Ciudad), robots de asistencia, mejoras de visores al casco, réplicas de antiguas armas (como el MegaNova ShootBlaster)… Pero mi obra maestra fue aquella a la que dediqué tanto tiempo de mi actual vida: la Interdimensional Key. Una herramienta que desarrollé tras investigaciones minuciosas de la Kanohi Olmak. Un aparato que permitía abrir puertas interdimensionales, y que registraba cada dimensión de forma que se pudiese elegir la dimensión a la que viajar. Una vez que la terminé, me dediqué a explorar, durante una hora a diario como mucho, una dimensión cada día, para ir registrándolas. Me encontré con dimensiones de lo más variopintas, como una habitada por seres de luz, una en la que Mata Nui intentaba dormir al Gran Espíritu Teridax para dominar el universo Matorn (sin comentarios), e incluso una habitada por seres orgánicos de lo más variado, muy similares en apariencia (en su mayoría) a las del Universo Matoran Y Spherus Magna, que estaban protegidos por unos héroes que se fabricaban en un complejo industrial, y que sí se parecían a nosotros (me dio algo de repelús, no sé por qué, pero me fui al poco).

Fue al poco de volver de uno de estos viajes dimensionales de prueba cuando me encontré a un Agori que venía como mensajero del Gobierno de Nueva Atero.

No tenía cara de venir a por un poco de fruta, la verdad.


Chapter 2

Le ofrecí al Agori un poco de fruta y algo de agua (era la que tenía para la refrigeración, afortunadamente para él, aún no la había usado con tal fin). Lo rechazó inicialmente, pero le veía con ganas de aceptarlos (no lo hacía por educación), así que le hice un favor y le insistí. Lo cierto es que me llamaba la atención que tuvieran que ingerir los alimentos por la boca, tras masticarlos, para extraer los nutrientes y energía que precisan, al igual que hacían los Skakdi (aunque éstos lo hacían por puro barbarismo). Tras comer un poco y beberse una copa de agua, me habló de por qué estaba aquí.

- Toa Lianyu, no estoy aquí por su generosidad, deseoso de conseguir algo de sus deliciosos cultivos.


- Ya, pero como tenías que venir de todas formas, pues habrá que aprovechar, ¿no? - comenté con una sonrisa en la cara.

- Me ofreció usted. - esto me lo dijo algo avergonzado, como si fuera una excusa. Yo me empecé a reír.

- No te preocupes, que ya lo sé. Dime, ¿a qué vienes entonces?

Entonces, el Agori se levantó de la mesa, se puso delante mío (estaba sentado enfrente) y se arrodilló, a la par que gritaba en voz suplicante:

- ¡¡¡Por favor, Toa Lianyu, ayúdenos!!!

Me quedé paralizado por la sorpresa un instante. Sabía que me iba a pedir ayuda, pero no que iba a dramatizar tanto.

- Sé que usted dijo que iba a mantenerse al margen y que quería vivir tranquilamente, pero necesitamos su ayuda de verdad. ¡¡¡Se lo ruego!!!

- Vale, vale, cuéntame qué pasa y veré qué hago. Y por favor, levántate de ahí. ¿O es que me vas a servir de reposapies a cambio? - comenté sarcástico.

El Agori se levantó, tosió como intentando recuperar la compostura, volvió a su asiento y me explicó la situación.

- Verá, recientemente ha acaecido algo que nadie esperaba. Toa Tahu ha sido atacado.

- Sorprendente. - comenté con una sonrisa irónica.

- Y derrotado.

- Vale, eso sí ha sido sorprendente. ¿Quién ha sido?

- No lo sabemos. Sólo sabemos que iba tras la Armadura Dorada. Afortunadamente, los Toa Nuva llegaron rápido, y eso salvó a Toa Tahu de la muerte. Porque, en el momento en el que el ladrón se distrajo con la llegada del equipo de Tahu, éste acumuló la poca energía que le quedaba y realizó un Nova Blast. El resultado fue una explosión brutal en mitad del desierto, cerca del Robot del Gran Espíritu. Esa explosión, por lo que sabemos, ha esparcido por todo el robot mencionado las partes de la Armadura Dorada. Y el atacante ha desaparecido.

- Tahu se las puede apañar sin la Armadura. Y si el atacante ha sufrido un Nova Blast de Tahu justo de frente, no creo que vuelva.

- El problema es que sabemos que volverá. Han desaparecido varios escritos de la Armadura, que habíamos encontrado tras la Reconstrucción, después de que trajeran a Tahu inconsciente. Tenemos la consciencia de que alguien quiere el poder de la Armadura para algo, y no creemos que esté solo.

- El tema de importancia es el siguiente: habiendo tantos Toa y Glatorian, ¿por qué me necesitais a mí?

- Porque el resto está en situación de alerta.

- ¿TODOS los Toa están protegiendo Nueva Atero por el ataque a Tahu?

- No, en Nueva Atero sólo se reforzaron las protecciones ligeramente.

- ¿Entonces?

- Están protegiendo la Ignika. También han intentado ir tras ella.

Lo que me faltaba, pensé.


Chapter 3

- Ayer, Kiina aseguró tener un mal presentimiento con respecto a la máscara, y corríó a asegurarse. Ackar fue detrás de ella, diciéndole que no pasaba nada e intentándola hacerla volver, dado que estaban muy ajetreados con lo del ataque a Tahu. Sin embargo, Kiina resultó estar en lo cierto, puesto que se encontraron con tres pequeñas criaturas intentando cogerla. Ackar intentó carbonizarlas, pero fueron capaces de protegerse empleando conjuntamente una cantidad de lo que más tarde los Toa definieron como poder de las Sombras. Sin embargo, lejos de intentar atacarle o huir con la Ignika, huyeron tras haber frenado el ataque que iba contra ellos. Por ello, ahora la Ignika esta custodiada por un gran número de Glatorian y Toa.

Primero, la Armadura Dorada, y luego, la Ignika. Ambos útiles de gran poder. Sin embargo, creo que tanta custodia debiera reducirse un poco en intentar atrapar a los ladrones. Así se lo expresé al Agori.

- Por ello requerimos sus servicios. Sabemos que usted está más acostumbrado a trabajar solo, y que tiene un gran conocimiento e inteligencia.

- No trabajo solo porque lo prefiera.

El Agori supo que no me había hecho mucha gracia ese comentario.

- Le ruego me perdone, no pretendía ofenderle.

Silencio incómodo.

- ¿Aceptará usted?

- No tengo mucho más que hacer. Así que no tengo excusa.

El Agori puso una enorme cara de felicidad y entusiasmo, pero al poco recuperó la compostura.

- Le llevaré hasta el Consejo, donde se le proporcionará la información necesaria. Muchas gracias por su colaboración.

- No hay de qué. ¿Nos vamos?

- ¿No tiene usted que coger equipamiento o algo?

- No te preocupes, no hay problema por eso.

Sin embargo, noté algo en el Agori que no le acababa de convencer el hecho de irnos ya.

Suspiré.

- ¿Quieres un poco de fruta para llevar? Te la dejo gratis, anda.

- Muchísimas gracias - comentó un poco cohibido.

Tras pasar por el huerto y darle un saco con diversas frutas, el Agori me acompañó hasta un Sand Stalker que tenía cerca de mi casa, atado a un árbol. Nos subimos en él, y nos dirigimos a Nueva Atero.

Durante el viaje no ocurrió nada especial, por lo visto, la tranquilidad que había en mi vida, y de la que pronto me iba a deshacer, seguía pegada a mí. Llegamos sin incidentes, y nos dirigimos al Consejo, un edificio que, en mi opinión, es como si al Coliseo de Metru Nui le hubiera caído un meteorito, vulgo, una versión menos alta y más ancha. Nada más entrar en la sala principal, dos Glatorian cerraron las puertas, y lo que me extrañó, echaron una trnaca de madera para cerrarlo. Luego, sacaron sus armas y me apuntaron.

Pensé que el Agori me había mentido, pero estaba más asustado que yo. Quizá fuera que no sólo estaban los dos Glatorian, sino los Toa Nuva, Ackar y Kiina, apuntándonos. Para mi sorpresa, el Agori recuperó la compostura, y fue el primero en hablar.

- ¿Puedo saber qué está pasando aquí? - se le notaba muerto de miedo, por mucho que intentaba disimularlo.

- Tahu ha recobrado el sentido. Y ha dicho quién le atacó. Un Toa con una máscara puntiaguda blanca y capa. Toa Lianyu.

Genial.


Chapter 4

El Agori se interponía entre el equipo de Toa, defendiéndome diciendo que era imposible, que yo era buena gente, que por qué iba a atacar ahora si llevaba años sin hacer nada… Por si fuera poco (y por si se me había olvidado mencionarlo), estaban capitaneados por una vieja amiga: Helryx. Lo cual dejaba claro que el Agori no iba a conseguir nada, por mucha verdad que dijese.

- Ya sabía yo que no eras de fiar.

- Ya sabía yo que me adorabas.

Helryx tenía un problemilla respecto a los Toa Nuva y los Glatorian: no estaba sometida a ningún código ético que le impidiese matarme. Siempre escojo las mejores personas para que me odien, la verdad. El caso es que apartó al Agori de un golpe y descargó su maza contra mí. Lo esquivé por un pelo. El chorro de agua de Gali Nuva, no.

Mientras intentaba esquivar los ataques en la medida de lo posible, susurraba lo siguiente para mí:

- all data://nonweapon---> code: 4242564:interdimensionalkey. Password: ThreeVirtues. Access. Teleport!!

Con esto, apareció ante mí la Interdimensional Key. La activé rápidamente, se abrió un portal y me escabullí por él antes de que una ráfaga de fuego de Ackar me dejara la armadura carbonizada.

Tras un bonito paseo por una dimesión en la que Makuta había dominado todo el Universo existente, salí de allí para volver a mi laboratorio. Me puse a analizar la situación.

Viene un Agori a pedirme ayuda.

Tahu ha sido gravemente herido.

La Armadura Dorada casi es robada por un ladrón desconocido.

La Armadura es dispersa por el robot en el que estuvo el Universo Matoran.

La Ignika casi es robada, esta vez, por tres seres pequeños.

No hay Toa o Glatorian disponibles.

Acepto el trabajo.

Hay una encerrona.

El ladrón, según Tahu, soy yo.

He huido.

Saben donde vivo.

Consecuencias:

Vienen a por mí.

He de salir de aquí.

Y, por supuesto, he de arreglar todo esto.

Así que, mediante una ayudita de la Intermensional Key, moví todo mi laboratorio a otra zona de Spherus Magna, que consideré la más segura. La casa la dejé, porque, si la destrozaban, quizás no se acordaran del laboratorio. Corroboré si el sistema de teletransporte funcionaba (así era), y me dirigí al único punto al que podía dirigirme para arreglarlo todo.

Vuelvo a mi viejo hogar. Al Universo Matoran.


Chapter 5

Para llegar al robot, me veo obligado a pasar por Nueva Atero. La ciudad has sido diseñada de forma que sólo pueda ser atacada por dos direcciones, como si estuviera en medio de un cañón (que no lo estaba). Por ello, tenía que llegar al robot a través de la ciudad, lo cual era un engorro. Deseaba tener un dispositivo de invisibilidad en la armadura, pero no lo tenía. Aún no sé cómo aplicar los poderes de las máscaras a las armaduras. Me tocaría esconderme.

La ciudad era enorme y, a consecuencia de mi huida, tanto las fuerzas de defensa de Agori y Matoran -los segundos convencieron a los primeros para formarla- como las pocas que quedaban de Glatorian y Toa andaban muy vigilantes. Afortunadamente, la ciudad, tal como he dicho ya, era enorme, lo cual me permitió hallar escondrijos y callejuelas por los que escabullirme, hasta salir de la ciudad. Nadie me vió. A excepción del Agori que me acompañó antes. La conversación mantenida no fue larga, pero si agradecida. El Agori pertenecía a la Guardia, pero aseguró que tenía plena confianza en que yo era inocente, y distrajo a sus compañeros de patrulla para que pudiera escaparme. Le dí un intercomunicador para que me mantuviese al tanto de lo que ocurriese, y le prometí que le daría más fruta en cuanto volviera.

Por la zona desértica en la que se había estrellado el robot, me encontré con varios Skrall y algún Vorox. Me pareció ver un enorme Skrall verde en una duna a lo lejos, pero serían cosas mías. El caso es que llegué al robot, pero la mala suerte quiso que el orificio de entrada (más bien el masvio boquete) que había en la cabeza estaba a 12.000 km a ojo. Para entendernos, yo estaba a los pies del robot. Y recorrer 12.000 km me parecía una salvajada, además de que probablemente me encontraran antes. O los malos se hubieran salido con la suya antes de que yo lleguara a la cintura.

Me apoyé en el pie del robot mientras pensaba cómo iba a entrar. El robot ya estaba viejo y, debido al aire, estaba ligeramente oxidado. Tras pensar un buen rato, me frustré, y le di una patada al robot. Evidentemente, el robot ni lo sintió, pero, casualidades de la vida, la mínima vibración que se causó (pero mínima mínima) fue lo que necesitaba un pedazo de metal para desprenderse del robot y caer al suelo. Teniendo en cuenta que estaba en la mitad del pie más o menos, la caída fue de órdago, y el susto que me pegó al impactar a un par de metros de mí, también. Resultó ser una puerta, muy pesada. Recordé que había una especie de escotilla en el pie de Mata Nui (lo que quedaba de su cuerpo), por el que entraban los Matoran en su construcción. Sin embargo, estaba muy alto, así que no me quedó otra. Hice crecer unas cepas en el robot hasta llegar a la punta del pie -varios kilómetros, eso usa mucho poder-, y luego me tocó trepar.

Un día trepando sin parar, y afortunadamente, la entrada estaba un poco más debajo de la mitad del pie.

Entré.


Chapter 6

Me hallaba ante un paraje abrumador, extraño e infundante de temor. Cómo explicarlo… Imaginad que hubieran drenado gran parte del mar. Y que las islas, gran parte de ellas sostenidas casi en su totalidad por el fluido, no han podido ser soportatas por la columna de tierra que las ata al fondo, y se nah desplomado. Grandes vacíos donde antes había protodermis allá por donde se dirigiese la vista estaban en gran parte secas, distiguiéndose entre ciertos trozos de tierra la protodermis sólida del robot. Ciertas zonas, del tamaño de grandísimos lagos, aún tenían protodermis líquida, pero estaba aprisionada por grandes trozos de islas. Era una escena desoladora. Como si un planeta hubiera perdido sus capas inferiores y por ello las superiores se hubieran caído e ido hundiendo poco a poco. Era deprimente como mi mundo se había ido. Siempre pensaba que, pese a estar abandonado, estaría en mejor estado que esto…

No es tiempo de cavilaciones. Hay que trabajar. Veamos… La Armadura Dorada. Está desperdigada por todo un Universo que, aparte de conocer muy superficialmente (como uno que conoce un país mirando un mapa), está en ruinas y ha cambiado completamente. Para sumar puntos, es como buscar el último Scarabax en Bara Magna. Qué bien lo voy a pasar…

Decidí iniciar la exploración por una isla que aún poseía vestigios de flora, pese a que eran ejemplares muertos. La isla estaba casi en equilibrio, y debido a una Kanohi que encontré entre una grieta (pensé que era la Hau de la armadura, pero resultó que no), provoqué un derrumbe que alteró dicho equilibrio. Sólo imaginad a la isla ladeándose y cayéndose, mientras yo corría a la otra punta a saltar a la siguiente isla. No lo logré. Pude engancharme a unas raíces muy profundas del pilar que sostenía la isla, que estaba más estable. Desgraciadamente, me tocaría escalar unos 100 bio.



Y llegamos al punto donde estoy ahora. Han pasado… ¿Cuánto? ¿Quizás 6 meses? Y sólo he investigado la mitad de una de las cadenas de islas del Sur. Ya estoy cansado de esta rutina, en la que me paso el día investigando islas y sin posibilidad alguna de contacto con nadie. Muchos en mi lugar ya estarían locos, pero ya acostumbro a la soledad, aunque no tan amplia. No tardaré en desquiciarme.



No me preguntéis que hago aquí. Ni yo lo sé bien del todo. Sé que vengo a buscar una armadura. Lo que no sé es cómo voy a encontrarla aquí antes de que lo haga quien no debe.

Se supone que mi equipo debería ayudarme. Por eso nos iban a mandar a nosotros, los Toa Nui, recuperar la armadura. Porque somos el mayor y más equilibrado equipo Toa que sigue con vida. O al menos lo éramos. Por eso, en su lugar, me han mandado a mí solo. Ni eso. Terminé viniendo yo por propia voluntad, para limpiar mi honor, y tal como ellos inicialmente me solicitaron.

Hace ya 5 años que no sé nada de los míos. Nada de los Agori, de los Toa, de los Glatorian. Nada de mi equipo en milenios.

Estoy solo.

Pero he de seguir. No puedo detenerme. Ya no me importa mi prestigio, mi honor, el que me consideren un ladrón. Pero he de proteger al mundo. No he cumplido mi deber. Por ello cumpliré éste. Y ahora, tras haber investigado todas las islas, y haber encontrado sólo uno de los pedazos de la Armadura cerca del Continente del Sur, ahora me toca dirigirme hacia ese lugar en cuestión, y proseguir.

Hasta terminar la misión que empecé. O la vida que tengo.


Chapter 7

Avanzo a través de lo que queda en pie en el Continente del Sur. Lo que queda se sostiene en Karda Nui, pegado a las capas, y apoyado en finos pilares. Ahora mismo, en la zona por donde circulo, se pueden ver briznas de una hierba inteligente, que se busca el abono ella misma: captura aquellos que penetran en su terreno y los entierra. Resultan fascinantes, pero las pocas briznas que quedan les impiden atrapar piezas más grandes que un Burnak. No me importaría verlas en acción, pero esto está abandonado. Si sobreviven, es porque aún quedan minerales y agua en este inestable suelo.

Llego a los restos de los restos de un antiguo poblado. Digo esto porque este poblado daba muestras de haber estado abandonado y semirruinoso antes de la Gran Caída (no sé si lo llaman así, yo personalmente me refiero a la pérdida del Universo Matoran de este modo). Por lo que veo, el poblado era Ba-koro. Aún son percibibles ciertos rastros de energía elemental, concretamente, dos fuerzas en permanente batalla y equilibrio: Luz y Sombras.

Aún quedan árboles con algunas hojas. Es alentador, en cierto modo. Del pueblo solo quedan un par de casas en pie, gracias a que los Ba-Matoran las construyen pensando en las variaciones de gravedad (lo cual nunca entendí), mientras que las demás eran mera piedra suelta.

Oigo un sonido. Procede de las inmediaciones. No me gusta. Es como si alguien me acechara. Finjo bajar la guardia para que me ataque por la espalda, sea quien sea.

Mas no atacan por la espalda.

A unos 5 metros de mi, viene de frente una bizarra criatura, un poco más alta que un Matoran, pero no llega a la altura de un Toa. El muy idiota (siento el término, pero es verdad) viene hacia mí intentando pegarme como lo haría un Ussal amaestrado: te siente, viene hacia ti, se ve venir de lejos, y te embiste para darte lametazos a tal velocidad que te da tiempo a dar dos vueltas sobre ti mismo antes de quitarte de su camino. De hecho, me hace tal gracia que no puedo evitar ponerle la zancadilla al esquivarlo. Al caer todavía sigue avanzando un par de metros antes de frenar. Era, en todos los aspectos, el ataque (más bien la tentativa de ataque) más patética que había visto.

Por si fuera poco, se sienta y se echa a llorar. No sé qué cara tengo yo en este momento, pero creo que hubiera pagado por verla. Sin embargo, tan pronto como llora, se levanta y me tira un ladrillo. He de decir que en este momento sí había bajado la guardia. Me da en todo el abdomen.

- ¿Pero a tí que te pasa? – Es lo que me sale del alma. El individuo empieza a burlarse de mí, y tan pronto como empieza a reírse, se echa a llorar otra vez. Empezaba a darme miedo, así que hago crecer unas briznas de las hierbas anteriormente mencionadas en sus extremidades, que quedan sujetas al suelo. La criatura se echa a reír. Me mira largo rato, y sigue riéndose, para volver a llorar.

¿Queréis creeros que me da más miedo esto que un Teridax dictador del Universo Matoran?


Chapter 8

Durante largo rato me quedo mirando a ese individuo, sujeto al suelo por unas hierbas que no llegan a devorarle por ser muy pequeñas para tanto cuerpo, sentado sobre una roca, sin saber qué hacer con él. Por lo visto a él también se le hizo raro que tardara tanto en actuar, porque se me quedó mirando durante unos segundos antes de hablar.

- Me aburrooooooo.- Me dice. La voz alterna varios tonos, modulando entre grave y agudo. Era extraño hasta hablando.- Dile a las serpientes que me suelten.

- ¿Qué serpientes? Pero si es hierba…- Cada vez me asusto más. Si hay algo que me da más miedo que el mal es lo desconocido.

- Feo - Me dice, y me saca la lengua. Y empieza a reírse.

Me quedo mirando a esta extraña criatura. Es mayor que un Agori, pero más bajo que un Toa. Es deforme en su totalidad. Las piernas son largas, y acaban en unos pies con enormes garras. El cuerpo parece ser lo más normal, aunque tiene una especie de pectoral incrustado en su piel. Sin duda, es orgánico, pero lleva partes metálicas incrustadas, sujetas a él como si hubieran cicatrizado alrededor de ellas. Es tuerto, o más bien cíclope, dado que, pese a tener sólo un ojo en el lado derecho del rostro, no tiene rastros de cicatriz ni de haber tenido otro ojo en la parte izquierda. De la cabeza le salen varios adornos como cuchillas. En cuanto a los brazos, los tiene diferentes, y ambos llaman la atención. Uno podría haber pasado por normal si no fuera porque tiene incrustado la armadura superior de Rahkshi de Visión Térmica, la cabeza y la espina concretamente. En cuanto al otro, es un brazo relativamente más extraño. Es orgánico, pero no de tejido normal. Parece de cristal verdeamarillento. Se compone de tres esferas unidas por puntos de articulación, y una enorme garra también cristalina.

No sé por qué, pero decido soltarlo. Parece no darse cuenta de que está libre hasta un rato después, porque se mantiene en la misma posición. Se levanta, y se me queda mirando.

- ¿Por qué no me matas? - Dice, y extiende los brazos y me pone el pecho delante, como incitándome a clavarle algo.

- ¿Y por qué iba a hacerlo? - Digo esto tras dar un paso atrás.

El ser se queda extrañado. Baja los brazos.

- Todos quieren. ¿Tú no?

- No. ¿Y cómo que todos quieren?

- ¿Por qué no quieres?

- Tengo un código ético que no me deja. Además, ¿qué motivos iba a tener?

- Todos tienen. Feo. Miedo. - Tras decir esto se tapa la cabeza.- ¿Tú no?

Creo que más o menos quiere decirme que le tienen miedo. Quizá eso explique que hace en este Universo muerto.

- No.- Miento. Claro que le tengo algo de miedo. Pero no porque pueda dañarme. Sino porque es extraño, y no sé con qué me
va a venir la próxima vez. - Bueno, he de irme. Tengo trabajo, amigo. Nos vemos. Suerte.

Avanzo hacia el Norte, con la intención de seguir explorando. Pero mi nuevo amigo me sigue.

- Esto… ¿Qué haces?

- Suire.

- ¿Eh?

- Suire. ¿Tú?

- Esto… Lianyu.

- Ah. Feo hasta en el nombre.

Creo que terminaré violando el Código Toa, después de todo.


Chapter 9

Me saca de quicio.

No acabo de entender el por qué de que me esté siguiendo. Llevo recorrido medio Continente del Sur. ¿Eso es malo? Sí, porque lo hice en un tiempo en el que hubiera podido recorrerlo entero. Suire se iba cada poco por su cuenta, se paraba o de repente corría. A veces le venía una pataleta y rompiá a llorar, para luego lanzarme piedras o sujetarme con los brazos estrujándome (lo que alguien interpretaría por un abrazo). Empiezo a creer que si le tenían miedo no era por el físico…

Tras varias acampadas al fuego e intentando sacarle algo en concreto, no acabé de saber mucho más de él de lo que sabía al principio. Creo que en su día fue un Agori de Tesara, pero desde la Reconstrucción de Spherus Magna está como está, porque por lo visto se vino al robot unos años despúes de que Makuta cayera… Esto se lo extraje en un par de meses, Suire decía lo que le venía en gana cuando le venía en gana, y cuando se cansaba bien me ignoraba, bien sacaba otro tema. O se iba a dormir. El caso es que aún no acabo de saber si en mi fuero interno amo tanto sufrir como para permitir que se quede conmigo.

En un determinado momento, tras adquirir dos partes más de la Armadura (uno de ellos lo tenía Suire, se dedicaba a morderlo de vez en cuando. Afortunadamente, resisitió cada mordisco, pero las babas eran otra cosa), pasamos a Daxia mediante un macropuente construido con cepas, ramas y madera. Tuve que ponerle barandilla para que Suire no fuera abajo, pero aún así se las apañó para quedarse colgando un par de veces.

Estaba mucho peor que cuando la abandoné por primera vez. Lo cierto es que el paisaje resultaba desolador en todo el Universo Matoran: si había luz era la que se filtraba por todas las grietas del robot, que eran muchas, y el aire igual. No había más nubes que las de polvo, y de agua y protodermis, la estancada. Era todo gris con tonos de barro y acero, incluso la flora deprimía. Los escasos ruidos que se oían procedían de derrumbes y nuestras pisadas. Ruinas dominaban el universo, si no eran de ciudades o instalaciones, eran de montañas derrumbadas.

Le digo a Suire que buscara algo dorado, con un brillo similar al de la Armadura. Me cuesta lo suyo convencerle, y sabía que se distraería a la mínima, pero así tenía tiempo para buscar yo.

Sin embargo, al cabo de 3 horas más o menos, me frustra ver que no encuentro nada, y vuelvo por Suire, al que me encuentro caminando con las manos.

- ¿Encontraste algo? - Pregunto, aún a sabiendas de la respuesta.

- ¿Dorado?

- Sí.

- Sí, encontré algo dorado.

- ¿Sí? ¡Dámelo, por favor! - Al final me iba a ser útil.

- No. No lo tengo. - Al final no iba a serme útil.

Al ver mi cara, creo que tuvo una reacción normal por primera vez.

- Oye, pero sé donde está, ¿te llevo?

- Te lo agradecería, Suire.

Suire comienza a andar con las manos hacia el centro de Daxia, pese a que él había ido a investigar el Norte. Por lo visto se dio cuenta porque de repente da media vuelta.

Tras un par de horas, Suire se detiene y me señala a la Cámara de Criogenia donde estuve metido largos años. Luego se impulsa sobre sus manos para saltar dentro de la Cámara. Bajo las escaleras y le sigo.

Abajo me señala a un montículo de Piedras y escombros variados. Se ve un brillo dorado, similar al de la Armadura. Pero no pertenece a ninguno de sus fragmentos.

Pertenece a un brazo cuyo poseedor está bajo los escombros.


Chapter 10


El brazo bajo los escombros está inerte. Aparte del brillo dorado, también se ve un dorado más oscuro en lo que creo que es el hombro, y un brillo plateado en el antebrazo, donde también se percibe el brillo dorado propio de la Armadura, pese a que no corresponde a ninguna de las partes que la componen. La mano, bastante grande, muestra 4 dedos de un brillo cobrizo y una protuberancia en la parte superior, parecida a un cuerno.

Sujeto el brazo para examinarlo por si acaso, pero este tiene una ligera sacudida. Sea de quien sea ese brazo, sigue vivo. Empiezo a quitar piedras cuando siento una voz algo grave, que suena anciana y maltratada por el tiempo, que pide ayuda. Le digo a Suire que me ayude con las piedras, pero me debió malinterpretar porque se pone a colocar las piedras que yo quito donde estaban. Al final conseguimos quitar las piedras suficientes para ayudar al individuo a salir.

Consigue colocarse en pie y, tras toser un poco, nos mira, bastante extrañado de nuestra presencia.

- Gracias, señores. No me esperaba que fuera a salir vivo de ésta… - Se interrumpe para toser otra vez, y luego busca por el
suelo algo, que resulta ser un bastón que estaba encajado entre dos vigas.

Nunca había visto a alguien como él. No parecía ser un Rahi extraño como pensaba que era Suire al inicio, pero tampoco pertenecía a ninguna especie que conociera. Era pequeño, del tamaño de un Turaga, un poco más alto quizás. Como uno de ellos, desprendía un aura a sabiduría y tiempo. Era dorado, plateado y gris, y tenía unos brazos bastante largos. Sin embargo, lo que destacaba era una enorme cabeza, con una enorme mandíbula a su vez. Los ojos estaban situados muy pegados a la boca, y el resto estaba cubierto por una enorme frente. Su cabeza se remataba con una punta en la parte superior y una melena a los laterales y por detrás, que parecía hecha con protodermis líquida… Pero, sin embargo, no lo era y, por muy fluida que pareciese, era sólida.

No sabía qué era, pero en ese momento me fijo en que llevaba una andrajosa capa… Tengo una sospecha, pero… No podía ser…

- ¿Quizás… Sea usted… Un Gran Ser? - Pregunto, con ciertos nervios.

El anciano me mira con una cara de sorpresa.

- ¿En qué me parezco yo a esa escoria? - Suena bastante ofendido.

- Discúlpeme, pero nunca había visto uno, así que… - En ese momento, me fijo en que acaba de insultar a los Grandes Seres, los cuales Mata Nui veneraba, y me ofendo yo. - ¿Con qué acusación trata de ese modo a los Grandes Seres?

El anciano no responde, debido a que en ese momento Suire se le tira encima y trata de golpearle. Tengo que levantarle y me cuesta lo suyo, Suire quiere seguir pengándole.

- ¿Qué le pasa a ése? Primero me ayuda a salir y luego me golpea…

- Discúlpele. Está un poco trastornado.

- Oh, ¿alguna pérdida reciente?

- No, ya lleva siglos así.

El anciano me mira con una extraña cara, luego mira a Suire, que estaba apilando piedrecitas, y luego vuelve a mirarme a mí, para soltar un resoplido de paciencia y lástima.

- ¿Quién es usted?

- Mi nombre es Toa Lianyu, y soy un Toa de la Flora.

- Toa Lianyu… Ya veo. ¿Y qué hace usted y su amigo en un Universo abandonado?

- Estoy buscando una pieza tecnológica que perdimos por aquí, pero se fragmentó en varias partes. ¿Usted?

- Lo único que recuerdo de este ruinoso mundo es que usted o su amigo me movieron un brazo, entonces desperté. No recuerdo mucho más… pero le debo una. ¿Podría ayudarle en su misión?

- Se lo agradecería, este…

- Oh, no me he presentado. Mi nombre es Yooran.

- Bien, Yooran. Si no le importa Suire, estaría encantado de que me ayudase, pero quizá deba usted descansar…

- Tonterías, estoy en plena forma. Vámonos. - Dicho esto, se dirige hacia las escaleras. - Ya me dará detalles por el camino, Toa Lianyu.

Suire y yo le seguimos por detrás, sin poder ver la maquiavélica sonrisa que Yooran mostraba mientras avanzaba…


Chapter 11

Dado que en Daxia no había ninguno de los fragmentos de la armadura, decidimos irnos. Volvemos al Continente del Sur y recorremos la mitad de su extensión al Norte, cuando decidimos deternos. La escasa luz que había en el continente, que entraba por las grietas del cuerpo que una vez controló Mata Nui, denotaba que era de noche. Por ello vimos que era hora de acampar.

Suire trae una extraña masa sanguinolienta que daba sensación de haber sido algún tipo de pescado. La caza no era lo suyo, el resultado de ello daba asco. Pero a Suire no le importa, dado que se lo come sin cocinarlo siquiera. Yooran y yo nos cruzamos la mirada, con un signo de preocupación a la par que grima.

- Toa Lianyu, dígame que no tendremos que seguir su ejemplo. - Yooran dice esto señalando a Suire, que se tomaba las tripas del pez sorbiéndolos.

- Demos gracias a que no es necesario. - Hago crecer una cepa de frutas, ante lo cual Yooran queda bastante sorprendido. - Sírvase, amigo.

- Muchas gracias, Toa Lianyu, me ayuda usted mucho. - Tras decir eso, coge varias frutas y se sienta en el suelo. Yo hago igual.

Suire hace un fuego con los restos de la cepa. Lo cual no acabo de entender, porque se ha comido la carne cruda ya, y la fruta en cuestión no sabe bien asada.

- Ambieeeeenteeeeeeeee… - Es la única respuesta que me da ante el motivo del fuego.

Nos quedamos un rato comiendo en silencio. Una vez acabamos, Suire se recuesta contra unas rocas cercanas, y pronto se queda dormido.

- Bueno, Toa Lianyu, si me permite ayudarle, creo que para ello he de saber qué busca.

Le cuento a Yooran qué busco. La Armadura Dorada. Que fue robada por alguien que se hacía pasar por mí, pero salió frustrado y la Armadura se disgregó por todo el Universo Matoran. Que la Ignika también había sido casi robada. Que, mientras los demás Toa y Glatorian se dedicaban a proteger la Nueva Atero y la Ignika, yo decidí huir para limpiar mi nombre y recuperar la Armadura.

- ¿Y lleva ya más de un lustro con esta cruzada, para sólo haber encontrado 3 fragmentos?

- Sí, así es.

- Es usted digno de elogio. Quizás pueda ser una carga, pero quisiera ayudarle en su noble objetivo. Creo que es mejor un
equipo de tres que un equipo de uno… Por muy extraños que sean los otros dos. - Esto lo dice mirando de soslayo a Suire, que en aquel momento emite un gruñido, probablemente en sueños.

- Gracias, Yooran. - Le doy unas patadas a la tierra para apagar el fuego.- Creo que es hora de descansar. Duerma tranquilo, yo haré la guardia.

- ¿Qué dice? Usted nos será más útil estando despejado. Y si hace la guardia no lo estará. Permítame hacerla a mí. Al fin y al cabo, mucho más no puedo hacer, y ya llevo bastante tiempo durmiendo… - Tras esto, se estira un poco, con lo que se oye algún crujido.

- Está bien, si insiste… - Me tumbo en el suelo, no muy lejos de Suire, apoyando la cabeza contra las rocas. - Buenas noches, Yooran. Si se le hace pesado, dígamelo sin rodeos y le relevaré.

- No se preocupe, estaré bien.

Mientras me sumo en el sueño, veo a Yooran pasear de un lado a otro usando el bastón. Sin embargo, poco antes de quedarme dormido, oigo un susurro, la voz de Yooran. Habla con una roca. Probablemente divaga él solo y tiene la vista perdida, como he visto hacer a los Turaga en varias ocasiones.

Pronto sabría lo equivocado que estaba.


Chapter 12

Recuerdo los males despertares que tuve a lo largo de mi vida: el de Daxia destruida, el de mi prisón en un capullo Visorak, la vez que me desperté en mi casa y encontré una criatura enorme que se había colado derrumbando media pared… Si tuviera que hacer un ranking, el primero sería el despertar despúes del Gran Cataclismo.

Y el segundo, este.

Me despierta un agudo dolor en mi cabeza. Nunca lo había padecido, pero sentí a qué pertenecía. No era ni más ni menos que una aguda señal eléctrica, mal configurada, como dañada. La única conexión eléctrica mental que yo tenía era la que conectaba con el almacén del laboratorio. La única señal que proyectaba era cuando yo teletransportaba algo, pero era un mensaje claro, no ese ensordecedor dolor, propio de un ultrasonido. Algo me dice que el almacén va mal. ¡Intentan acceder desde mi mente!

Si había fallado el cortafuegos y mi conexión neural había sido hackeada, sólo tenía una única solución.

Golpeo mi cabeza contra las piedras lo suficientemente fuerte como para dejarme casi inconsciente. Cuando recupero la cabeza (no literalmente), el dolor ha desaparecido. Miro hacia todas direcciones, sólo para ver que Suire sigue durmiendo… Y que Yooran ha sido sustituido por otra cosa mecánica.

Esa cosa se halla delante de mí, en el suelo. Parece haber sido golpeada por algo. No reacciona. Al menos durante un par de segundos.

De repente se oye un zumbido, y una serie de sonidos mecánicos se inicia mientras aquél robot se levanta. Una vez puesto en pie, sus tres ojos comienzan a observarme, mientras los dos míos le observan a él.

Es una especie de robot negro y verde, pero no parece nada que haya visto antes (lo cual, si me paro a pensarlo, empieza a ser bastante normal). Tiene una enorme cabeza, de forma ovoidal, aunque con trazos rectos, y dividida por un hueco en la mitad. Tres ojos rojos completan su cráneo.

No es muy alto, aunque se le ve robusto. Su cuerpo es de un tamaño similar al de su cabeza, pero mucho más ancho. Sus manos acaban en garras y de su espalda salen 4 especies de alas, o cuchillas, que parecen tener un mero fin decorativo. Lo mirases por donde lo mirases, por todos los costados se le veía completamente robotizado, nada orgánico. Incluso en sus ojos podías llegar a verle las lentes, si te acercabas. De hecho, hasta su voz, saliera de donde saliese (pues no se le veía boca alguna), era propia de ordenador.

-[Toa Lianyu/]

Parece preguntar, aunque no se le distingue tono en su voz.

- Soy yo. ¿Tú quién eres?

- [Acceso a tecnología bloqueado … No es posible su obtención/]

- ¿Tú has sido el que intentó llegar a mi almacén?

- [Otras opciones no computables. Preciso obtener Armadura Dorada para intercambio/]

- ¿Qué… has dicho?

El robot parece pensarse la respuesta, o más bien, esperar a que yo asimile lo que me ha dicho. Pero mucha paciencia no debe de tener, porque un brillo empieza a acumularse en sus ojos…

Un segundo más tarde yo estoy en el suelo, mirando a mi antigua posición. En la roca que estaba detrás se ve un cráter humeante causado por el láser que acababa de dispararme aqulla cosa.

- [DAME LA ARMADURA DORADA/]


Chapter 13

No se detiene siquiera a que la saque para dársela -cosa que no iba a hacer-, porque inició otra vez la recarga del láser ocular.Salto hacia atrás justo en el momento en que su láser impacta en una roca cercana fundiéndola, cosa que no hizo el otro haz.

Espera… ¿Visión Térmica? Un escalofrío recorre mi espalda. Si tiene láser, y visión térmica… ¿Qué tipo de armas ocultará además?

- all data://weapon---> code: 0000001:sepalblade. code:0000002:mossshield. code: 0000003:daikauplantpack Password: ThreeVirtues. Access. Teleport!!

Mis tres armas predilectas se materializan ante mí. Siento el tacto de la Sepal Blade, mi arma Toa original; el Moss Shield, que construí con protoacero de Elnida al poco de conocernos; y la Daikau Plantpack, conectando su sistema al mío, como una parte más de mi cuerpo. Y me pongo en posición defensiva.

Pero no hace nada. Veo los ojos del robot enfocándome, analizando. No voy a desaprovechar esa oportunidad.

Canalizo mi poder de la Flora hacia él, haciendo que una enorme flor crezca debajo de él. La flor se cierra, para luego sacar sus raíces de la tierra y atravesarla por las rendijas. Ceso de atravesar el capullo, retiro las cepas y lo abro… Para encontrármelo vacío.

- ¿¡Qué demonios¡?

Siento un zumbido, momentáneo y muy leve. No lo hubiera sentido, de no oírlo tantas veces.

Es el zumbido de las moléculas reagregándose tras el teletransporte.

Con un rápido movimiento, me doy la vuelta y me cubro con el escudo. Justo a tiempo para evitar un golpe directo de una de las garras del robot. Le inmovilizo con los colmillos de la Daikau Plantpack, pero la cosa no es tán fácil. El robot en cuestión tiene una baraja de ases digna de la mayor manga.

La garra clavada en mi escudo se deshace. Sí, en polvo. Ese polvo se reestructura. Se reorganiza. Y se convierte en una masiva espada con un cañón de revolución. Libero al robot de la Daikau justo en el momento preciso para evitar que la cortara de un tajo.

No tengo tiempo de reaccionar siquiera. Detiene el tajo en le momento justo, apuntando el cañón de revolución justo a mi cabeza. No me queda otra. Hago crecer cepas de una pared cercana, que me lanzan por los aires hacia un lado, justo para que el robot inicie una serie de disparos masivos que generan un campo destructivo bastante grande, para el tamaño de esas balas… No… No son balas.. Son… ¿Disparos de protones?

El robot me mira mientras me dispongo a aterrizar. Yo le miro a él. Y veo que le falta la otra mano… Demasiado tarde.

Una pequeña nube de polvo verde y negro me coge una vez que aterrizo. Con una fuerza impresionante, impropia de cualquier ser tan pequeño aunque esté en grupo con otros, me arrastra hacia el robot a una velocidad impresionante, sin que pueda evitarlo. El robot mueve la cuchilla con la intención de darme un corte diagonal. Una intención que lleva a cabo.

Consigo, sin embargo, bloquear su movimiento con mi Sepal Blade. Chispas saltan del choque entre ambas armas. Pero el robot no tiene pensado retarme a un duelo de ver quién cae antes la fuerza de la tajada del otro.

Engancha su arma con la mía y gira sobre sí mismo, lanzándome contra el muro de piedra. El golpe me descoloca, y caigo al suelo. Veo, de forma borrosa, y sin poder hacer nada, puesto que mi cuerpo no responde aún por el golpe, como el droide levanta su espada, para dar el golpe de gracia.


Chapter 14

Los ojos se me han cerrado sin que me diera cuenta. Reacción refleja. Sin embargo, no he sentido el golpe. Y aún me siento consciente… Algo no cuadra.Abro los ojos. No hay corte. Estoy como si nada. ¿Qué truco ha usado ese robot?

Ninguno. El robot sigue ahí. La cuchilla sigue ahí. Pero no se desplaza. Tiembla. Como intentando avanzar, pero algo se lo impide.

La garra de Suire.

No sé cuándo se despertó ni por qué ha actuado así. Pero no deja que avance la espada. Y el robot, observándolo, no hace nada, ni siquiera empuja más fuerte. Y entonces Suire hace su movimiento.

Sin soltar la cuchilla un solo momento, gira sobre sí mismo, y me suelta una patada en toda la cara, empujándomela con el pie, de tal modo que me lanza un par de metros más allá.

- ¿¡Qué demonios haces!? - Le grito desde el suelo.

Me responde de forma gráfica. Tira de la espada de Sycarax, se la clava en la roca, y tras seccionarle el brazo libre con las espinas de la armadura superior de Rahkshi que tiene incrustada en el brazo izquierdo, suelta la mano cristalina de la espada y
se la clava en el pecho.

Lo cierto es que lo más impresionante no son esos movimientos de Suire, tan fluidos y concisos que parece incluso que sepa lo que hace. No, es el extraño y siniestro brillo que empieza a generarse en cada una de las esferas que componen su brazo derecho. El robot no se mueve, pero puedo ver en sus ojos un brillo de inseguridad. ¿Cómo se ve eso en un robot? No lo sé. Pero parece desesperado intentando saber qué pasa. Es extraño… Es un robot, y le veo como si fuera… consciente, sensible.

Pero lo dejo de ver. Literalmente.

El brillo de las esferas desaparece, para dejar paso a una increíble liberación de energía en forma más o menos cilíndrica, que atraviesa al robot generando un brillo intenso. Brillo que dura unos 10 segundos. Cuando termina, Suire sigue en la misma posición, y del robot no queda nada. Apenas se ve algún montículo efímero de nanobots, tan pequeños y ligeros que el viento no tarda en disiparlos. Los pocos nanorrobots que no fueron desintegrados, supongo.

Ante mi persistente asombro, Suire me mira, cambia su posición, y luego se vuelve a la pared, apoya la cabeza, se deja caer deslizándola y cuando toca el suelo, cierra su único ojo y se duerme.

Intento ordenar los acontecimientos en mi cabeza. Analizarlos y comprenderlos. ¿Por qué vino ese robot? ¿Para qué la quiere? No… No la quería… La necesitaba para un intercambio… Quería mi tecnología… Pero… ¿Quién quiere la armadura a cambio de mi tecnología? No… Eso no es lo que más me preocupa… ¿Quién sabe tanto de mí, que conoce mi paradero, y dónde almaceno mi tecnología para realizar un intercambio? Nadie más que yo, Suire, Yooran y quizás aquel Agori es consciente de dónde estoy. Y sólo yo de dónde está mi almacén armamentístico.

No soy capaz de responder. Antes de eso, la vigilia me abandona. Antes de caer en los brazos del Sueño, mis últimos pensamientos van dedicados a Suire, a agradecerle lo que ha hecho, y a cuestionarme cuál había sido el destino de Yooran, que no apareció en ningún momento.


Chapter 15

El segundo despertar de esta noche no es mejor que el otro. Suire me despierta golpeándome la cabeza con el pie, y no con cuidado precisamente. Cuando recupero la consciencia, veo a Suire mirándome, gira la cabeza y se va al círculo de piedras que hicimos la noche anterior para acampar donde, curiosamente, estaba Yooran.

- Cuando decía que le despertaras no me refería de ese modo…- Yooran suspira tras decir esto. Está asando raíces.- ¿Se encuentra bien, Toa Lianyu?

- ¡Yooran! ¿Dónde estabas? Me tenías preocupado.

- Ruégole que me disculpe. Desperté de la inconsciencia unos cuantos metros más allá. El robot me pilló por sorpresa y me golpeó fuertemente antes de poder avisarle.

- ¿Te encuentras bien?

- Sí, Toa Lianyu, estoy mejor. Pero usted es el que más preocupa, es el pilar central de este equipo.

- Nada, déjalo, enseguida estaré mejor. La ventaja de ser Toa.

Decidimos planificar el resto del viaje mientras comíamos un poco. No puedo evitar mirar a Suire que, lejos de inmutarse, muerde las raíces con avidez mientras se revuelca por el suelo. Lo cierto es que aún no me creía lo de ayer. Su único ojo me miraba… serio… Como si hubiera actuado él y no su locura. No veo ningún rastro del Suire de ayer, así que termino centrándome en organizarnos para acabar de encontrar el resto de la Armadura Dorada.

Decidimos no separarnos, viendo que así éramos blancos fáciles. Sin embargo, el resto del viaje por el Continente del Sur, así como por el Continente del Norte, no obtenemos ningún resultado, ni negativo ni positivo. Son meros paseos entre ruinas, salientes y precipicios.

El siguiente paso de nuestro destino es parar en la isla de Karzahni. Una isla que, con un ambiente oscuro, y lleno de ruinas y chatarra, no ha cambiado mucho desde entonces. Los senderos aún siguen visibles. En un determinado momento, perdemos a Suire. Interrumpimos la búsqueda de la Armadura y nos centramos en buscar a nuestro mutado compañero, pese a que Yooran alega que no era una gran pérdida y que ya aparecería. La cara que le muestro le hace cambiar de opinión, defendiendo que lleva mucho tiempo aquí y que sabrá manejarse. Al final no aparece por ningún lado, y siguiendo el consejo de Yooran, decidimos descansar bajo las ruinas de una especie de portal.

Mientras Yooran se dedica a mover las rocas que puede para construir un intento de refugio medianamente decente, reviso las conexiones con el almacén. Desde el ataque lo hago a diario. Todas están bien.

- Ey, Yooran.

- Dígame, Toa Lianyu.

- Me he dado cuenta de que no sé mucho de tu persona.

- Creo recordar haberle dicho que yo tampoco.

- Sí, pero algo recordará, ¿no? Guarda un odio manifiesto hacia los Grandes Seres. Se acordará de por qué.

- Si...

Yooran guarda silencio. Parece intentado recordar algo. Intentando pensar.

- La destrucción de Spherus Magna es culpa suya. Mire cómo ha terminado. Mire en qué mundo los pocos supervivientes como
usted y los de su pueblo se ven obligados a subsistir…

- Disculpa, Yooran. Pero esto no es Spherus Magna.

- ¿Cómo?

- No, Yooran. Esto es el antiguo Universo Matoran.

- ¿También han causado la destrucción de este mundo?

- No, eso fueron los años y la acción de Makuta Teridax. Los Grandes Seres fueron sus creadores. Este universo se halla dentro de un gigantesco robot construido con Protodermis, el metal que se hallaba en el Núcleo de Spherus Magna…

- Sé que es la Protodermis y la Guerra que por ella se sucedió.

- El caso es que el robot en cuestión fue creado para recuperar Spherus Magna. Su espíritu, Mata Nui, fue quien lo hizo, pero no solo. Esto es su cadáver, por así decirlo. Aunque sigue vivo, encerrado en la Ignika donde descansa.

- Ya veo… No recuerdo mucho, no sé como llegué aquí, entonces.

- Ya recordarás, Yooran. Ya lo harás.

Me dispongo a hacer la guardia mientras Yooran, pensativo, mira al fuego, con un aire melancólico.


Chapter 16

Cuando el fuego se apaga, Yooran sigue en la misma posición, pese a que esta vez, se ha quedado dormido. Karzahni, de noche, pese a estar sin su rojiza atmósfera, sigue mostrando un páramo desolador, deprimente, sin esperanza. Es normal que el difunto Karzahni, así como gran parte de los Matoran allí encerrados, se volvieran locos.

Me pregunto dónde estará Suire. No estoy preocupado. Ha estado viviendo en este universo muerto durante años. Y, tras lo que he visto en la batalla contra aquel robot, no me extraña que lo hubiera logrado. Sin embargo, no puedo evitar pensar en cómo desapareció. Una forma normal para él, pero a la par extraña. En un momento que no le mirábamos, Suire ya no estaba. Quizás se haya cansado de estar con nosotros, al fin y al cabo, con su nivel de locura no creo que pueda establecer vínculos afectivos…

- Toa Lianyu.

La voz de Yooran me saca de mis pensamientos.

- Dime, Yooran.

- Creo que debiera descansar un poco. Por hoy yo he dormido suficiente, permítame hacer la guardia.

- No te alejes de aquí, Yooran.

- Está bien.



Cuando ya nos hubiéramos despejado, tras descansar un poco, y la luz penetraba en el robot de Mata Nui, proseguimos la marcha. Sin embargo, pese a haber recorrido ya un gran área de Karzahni, no encontramos aún nada de interés, salvo un par de artefactos del Señor de los Infiernos que aún podrían resultar operativos.

He de decir que, por la acción de Toa Gali, Karzahni resulta menos aterrador. Sin embargo, aún están las extrañas cascadas de polvo, y algunos volcanes de hielo ardiente muestran restos de explosiones antiguas milenarias. Puedo comprobar que aquello que se decía de que con cada pisada se oía un lamento de la tierra -literalmente-, bien era un mero mito, o bien el Nova Blast de la Toa Nuva del Agua acalló para siempre sus gemidos.

Al final acabamos el día sin hacer nada de provecho. Yooran y yo apenas hablamos, claro que no tenemos mucho que decirnos. Solemos acampar en cuando oscurece, y nos turnamos para dormir despúes de comer algo. Esta rutina se repite durante unos cuantos días.

Hasta que en un día determinado, mientras proseguimos nuestra búsqueda, en una de las cascadas de polvo reaparece nuestro querido amigo mutante. Está colgado de un saliente, dejándose “duchar” por una corriente de polvo. Cuado le llamo, nos mira, baja tranquilamente saltando de roca en roca, y se pone delante nuestro. Con la más absoluta indiferencia, como si llevara todo el rato con nosotros y se halla separado un par de minutos. Conscuentemente, nosotros hicimos lo mismo.

Nos dirigimos así, a abandonar la isla de Karzahni, a través del paso de la Puerta Marina, para ir a Metru Nui. Para llegar a él, hay que atravesar un cañón vetusto, en el que la Armadura Dorada comienza a reaccionar. Esto es símbolo de un único objeto: otro fragmento anda cerca. Así, 4 fragmentos estarían ya en nuestras manos. Por ello avanzamos hacia el cañón, para buscar ese cuarto fragmento.


Chapter 17

A la entrada del cañón, la noche de Spherus Magna se cierne sobre el caído cuerpo que albergó una vez cientos de civilizaciones. Desgraciadamente, en aquel punto, la bóveda celeste del robot está menos dañada, y la luz que llega al cañón era mucho menor. La oscuridad dificulta nuestro avance y facilit los ataques sorpresa. Decidimos esperar, siempre vigilando las reacciones de la armadura, no fuera a ser que alguien se adelantar en si adquisición.

Suire se entretiene machacando las bayas que quedan tras la cena y lamiendo los restos del suelo. De vez en cuando los escupe al fuego. No creo que llegue a entenderle nunca. Yooran se ha pasado media velada intentando que se portara, que comiera normal y no hiciera sinsentidos, pero la locura de Suire ha arraigado durante cientos de años. Dudo que siquiera los Grandes Seres tuvieran un remedio. Yooran no tardó en rendirse.

Lo cierto es que viendo estas escenas, me acuerdo de aquellos momentos con mi equipo Toa. Las conversaciones con ellos, las bromas que hacía con Elnida, los comentarios de Liicar a Naraai… Tantos recuerdos…. Y ahora son eso. Meros recuerdos.
Pero no puedo evitar ver que ya no estoy solo. Yooran me resulta un anciano agradable que quiere devolver su deuda, y resulta una fuente de sabiduría vital, pese a su falta de recuerdos, y alguien agradable con quien conversar. Suire… tengo la sensación de que pese a su locura aún quiere estar conmigo. Y más desde lo que ocurrió contra el robot.

El robot.

Aún no he sabido nada de él desde el ataque. Ni por qué atacó, ni nada… Y ahora que recuerdo, no he revisado las conexiones. Me pongo a ello.

Yooran me interrumpe en la tarea.

- Por fin un poco de paz, el monstruito mutante se ha ido a dormir… Disculpe la interrumpción, Toa Lianyu, mas ¿qué hace? Llevo un tiempo que quiero saberlo, pero siempre se me pasa preguntar…

- Reviso mis conexiones con el almacén. Desde que atacó el robot, prefiero revisar a diario que no ha intentado entrar nadie.

- Oh, no creo que deba preocuparse por ello. Ya vio que desistió rápidamente y se centró en intentar quitárselo por la fuerza, y un robot tiene paciencia infinita. Así que si Sycarax no intentó acceder en otro momento es que vio que era imposible, ¿no cree?

- Bueno, supongo que tienes razón.

- Pues si él no pudo, otros tampoco. Así que tranquilícese.

- Mejor prevenir que curar… Pero bueno, ya he revisado las principales, y supongo que si ocurriera algo me enteraría…

- Pues váyase a descansar ya. Mañana nos toca mucho trabajo. Hoy haré yo la primera guardia.

Le agradezco a Yooran y me recuesto al lado del fuego. Yooran siempre es optimista, pero dentro de lo razonable. Tiene razón, ¿por qué preocuparme? Si Sycarax no fue capaz de acceder al almacén ni localizarlo siquiera, y era un robot muy avanzado tecnológicamente extremadamente inteligente, ¿quién podría? Con este pensamiento, intento sumirme en el sueño.

Un momento…

¿SYCARAX?
¿CÓMO SABE YOORAN EL NOMBRE DEL ROBOT?



P.D:WTF? Aquí no hay para poner subtítulos? Vaya...


Última edición por Lianyu (Nagato Lover) el Sáb Dic 03, 2011 6:46 pm, editado 27 veces
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Re: Time Of Regrets

Mensaje por Lianyu (Nagato Lover) el Mar Nov 30, 2010 2:08 pm

No me deja poner otro capítulo en el primer post, y como no hay ni dios que comente...


Chapter 18

Corremos. Como nunca he corrido. Suire salta de roca en roca en la pared del barranco, alternando con carreras los impulsos de saliente en saliente. Mis daños han sido en medida aliviados y sanados con plantas curativas, pero los efectos plenos tardarán aún. No hay tiempo que perder. Debo encontrar el resto de la Armadura, antes de que Yooran lo haga.

Aún me siento dolido. Llegué a creer que aquel anciano estaba dispuesto a ayudarme… Y sólo quería usarme para conseguirla él. Pero, ¿para qué?¿Y lo de “verdadero Lianyu”?¿Sería él el artífice de toda mi mala pasada?

Ya habrá tiempo de pensar en ello. Lo mejor es que me dé prisa. Ahora ya no tengo medios de hallar el fragmento que no sea analizándolo todo. Cuanto más lo pienso, más frustrado me siento. Realmente no puedo fiarme ya de nadie… Ni de Suire, aunque de él desconfío de otra forma: no sabes qué esperar de él.

Final de trayecto.

El cañón termina en un enorme muro de piedra. Sin grutas, ni túneles. Pero con algo más interesante aún, pero menos deseado.

- Vaaaaaaaya, vaaaaaaaaaya… Habéis sido rápidos.-Yooran está entre el muro y nosotros. Ya no lleva el bastón. No es
necesario cuando levitas, al fin y al cabo.

- Yooran… Maldito…

- Entiendo su ira, Toa Lianyu… Tanto esfuerzo ahora perdido… Pero debiera alegrarse y mirar adelante, ¿no? Siempre pueden ir las cosas a peor…

- ¿Para qué quieres la Armadura? ¿Por qué creaste un doble de mí? ¿Por qué yo?

- Planteamientos equivocados, querido amigo. Ya le dije que no sacara conclusiones tan precipitadas.- Yooran sonríe.- La
Armadura la quiere otro. No he tenido nada que ver con la aparición de tu doble, aunque sí estoy relacionado con ello. Y en
cuanto a ti… ¿Qué importa?

- ¿!Cómo que qué importa¡?

- Exactamente. Tengo malas noticias, Toa Lianyu…- Alza la mano. 4 fragmentos de la Armadura aparecen ante ella.- Sólo nos queda un fragmento más. El otro ya lo hemos conseguido. Ya no requiero de sus servicios. Ahora no es más que una molestia. -
La Armadura desaparece. Una esfera de sombras la sustituye. Me pongo en guardia, Suire también.- Sin embargo….-La esfera se disipa.- No me corresponde a mí solucionar eso…

Una explosión detrás nuestro sacude el suelo y las paredes del cañón. Cuando el estruendo acaba, una enorme pared, igual que la que tenemos delante, se halla detrñas nuestro.

Estamos encerrados.

- Oh, disculpadme un momento.- Al lado de Yooran aparece un pequeño portal, de donde sale una especie de criaturita que podría pasar por una especie de mini-Yooran, que mira al anciano y parece comunicarle algo… Un momento… Ese ser…

- ¿¡El intento del robo de la Ignika también es cosa tuya!?

- ¿Quiere esperarse?-Un par de segundos después el mini-Yooran deja de mirar a Yooran y mira al frente, hacia nosotros.-
Vale, permitidme presentaros: este pequeño de aquí es un Yoorin, uno de mis leales sirvientes. Viene a informarme de que es hora de las presentaciones.

- ¿Presentacio…?

Otra súbita explosión. Esta vez, empieza a desmoronarse la pared que está tras Yooran. Puedo verle la sonrisa… Todo lo contrario que yo, cuando el muro desaparece.

- Os presento… A vuestro final.
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Re: Time Of Regrets

Mensaje por Danknestl el Mar Nov 30, 2010 5:29 pm

MUY BUENO, casi no hay errores, buena trama, sigue así
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Re: Time Of Regrets

Mensaje por Lianyu (Nagato Lover) el Miér Dic 01, 2010 3:04 pm

Chapter 19


Tras los restos del muro está lo que Yooran denominó nuestro fin.

Un ejército. No un grupo, ni unas tropas, ni siquiera escuadrón. Un ejército. Uno de los más grandes que haya visto nunca, y he visto ejércitos.

Un inmenso ejército que incluía Visorak, Rahi, Skakdi, Skrall, Rahkshi y otros múltiples enemigos en su día de los Toa se alza ante nosotros. Todos armados, hasta los Rahi que poseían prensibilidad alguna llevaban. Y los que no, tenían cañones, catapultas, escudos para cargar contra el rival, o servían de monturas.

Dos figuras, en un pilar a lo lejos, destacan sobre las demás. Una es alta, esbelta, largilucha. La otra, sin ser pequeña, es más baja que la otra. Pero era enorme, se la veía capaz de derribar a un miembro de la especie del Cazador Oscuro Krekka -lo siento, no recuerdo ahora el nombre- de un solo golpe, o al menos de hacerle frente sin problemas.

- Vuestro final, Toa Lianyu y Suire. Toa Lianyu y Suire, vuestro final.-Yooran señala a cada uno de sus lados conforme realiza
la presentación.

- Nos quedó claro, no hace falta que hagas la misma bromita.

- Pues por la parte del mutante amigo tuyo no me parece que…-Yooran señala a la posición de Suire con resignación.

Se está mordiendo el pie derecho.

No sé si reír, llorar, o darle un puñetazo.

- Bueno, si me disculpan, tengo asuntos que tratar. Ha sido un placer conocerle, Toa Lianyu -mueca siniestramente sarcástica- mas me retiro ya.

No me da tiempo a gritarle nada, su última palabra se pierde en el ambiente al desaparecer su foco emisor tras teletransportarse. Dejo de mirar a la antigua posición de Yooran y lentamente, muy lentamente, muevo la cabeza para dirigir una de mis probablemente últimas miradas a la gran despedida de Yooran.

- A los Grandes Seres… Si no sobrevivo a esto, dejadme que mi último acto sea patearle el trasero a ese maldito viejo traidor.

Un grito sale del pilar. Probablemente de la figura más musculosa.

- ¡¡¡CARGUEN!!!!

Casi instantáneamente se oyen al unísono el desenfundar de las espadas, la recarga de cañones y otros lanzadores, la colocación en posicioón de batalla y demás.

- Preferiblemente, que pueda sobrevivir y patearle el culo igual.

- ¡¡¡¡¡¡¡¡MATADLOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOS!!!!!!!!!!!!!!!!!

Caen cascotes del berrido, palabra. Y mientras Suire tirado en el suelo peleándose con su pie derecho e intentando volver a morderlo.

Con todo un ejército lanzándose ante nosotros, y con la única ayuda de un mutante que por lo que estaba viendo no iba a retornar a su faceta salvadora como cuando derrotó a Sycarax, me pregunto qué habré hecho para que mi destino me odie de esta manera.

Rápido como un rayo, golpeo el suelo con ambas manos para canalizar mi energía elemental. Al momento crecen gigantescos árboles alrededor nuestro, cercándonos contra el muro y bloqueando cualquier vía de acceso de los enemigos a nosotros.

Desgraciadamente, mantener esa barrera, haciendo crecer otros árboles tras la destrucción de algunos -tarea laboriosa gracias a la resistencia de éstos- implica toda mi concentración. Lo cual me impide moverme cuando un bastante enorme Skakdi consigue abrirse paso por un hueco minísculo tras ir cargándose los árboles que podía, y quedando cercado por los nuevos.

El Skakdi ruge mientras levanta su porra de hueso con el objetivo de partirme la Kanohi en dos.
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Re: Time Of Regrets

Mensaje por Danknestl el Jue Dic 02, 2010 2:16 pm

muy bueno, pero (no digo que tenga que ser así) no me acostumbro mucho a tu idea de "batalla final", ya que, como te habrás dado cuenta, las mías son muy diferentes, pero está bien, ese sólo es mi punto de vista
P.D en estos momento Darkness estaría en medio del fin del mundo en unanave con cientos de DrakonianosXDXDXDXDXD
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Re: Time Of Regrets

Mensaje por Lianyu (Nagato Lover) el Jue Dic 02, 2010 2:43 pm

Cuando tienes ante tí un ejército, y estás tú solo y un zumbado, cualquier batalla te parecerá la última... Lo que no garantiza que lo sea ;D

Ya tenía muchas ganas de publicar esto, porque por fin podré subir vídeos de mis nuevos (nuevos hará ya meses) MOCs!!! =D


Chapter 20

Afortunadamente, aunque no está en su modo heroico, Suire derriba al dentudo enemigo morado antes de que pueda bajar la maza. Le golpea la cabeza antes que él a mí, con lo que es el barbárico compañero el que se queda K.O.

Suire toma las riendas: mientras intento frenarlos en la medida de lo posible, él va derribando a los que se cuelan. Sobre todo lo van intentando por las zonas altas de los árboles, donde es más fácil. Desgraciadamente para ellos, Suire se maneja bien en esas zonas. Ellos no tanto.

La cosa pinta bien. Por ahora aguantamos, e ignoro si podremos librarnos fácilmente, pero cuanto más tiempo pase, más esperanza albergo de sobrevivir.

Claro, que poco dura la felicidad en la casa del Agori pobre.

Se oye un ruido mecánico, como de motosierra, en las zonas más altas del árbol. Suire también lo oye y, tras patear la cabeza del Skrall con el que estaba ocupado, salta de rama en saliente para llegar arriba. Pero en el momento en el que estaba en el aire, el enemigo le patea hacia abajo y, propulsado a velocidad de órdago, Suire se estrella contra el suelo.

-¡Suire!

- ¡¡YEAH!!

Al lado del cuerpo estrellado de Suire, que intenta incorporarse, aterriza el proclamador de tal grito, al a que reconocí como la figura alta y esbelta del pilar. Es un individuo que nunca había visto. Sus colores primarios son el azul, el plateado y el rojo. Tiene unas enormes garras acopladas a cada uno de sus antebrazos. Sus piernas, la parte más larga de todo su cuerpo, están acampanadas, y dispone de unos pies bastante grandes. Su cabeza, cuadrada, tenía un visor negro, y se adornaba con una cresta plateada. Se le ve joven, enérgico, vital, despreocupado. Lo cual, viendo lo que acababa de hacer, y el enorme hacha-motosierra que lleva, no era precisamente tranquilizador. Aplasta a Suire con su pie izquierdo, mientras le mira y se rie.

- ¡¡Jiajajá!! Ya me he cargado uno. ¿Por qué el jefe mandaría un ejército para tan poca cosa como tú? -Ejerce más fuerza con el pie sobre la cabeza de mi amigo.- Buoh, mejor acabo esto ya y me largo. -Levanta la cabeza y mira hacia mí. Se queda callado. No dice nada, no se mueve durante unos segundos eternos.- Venga ya… Esto tiene que ser broma. ¿Pero que Makuta…? No… No me lo creo… Claro que esto explicaría por qué mandó a todo el mundo aquí… Y al abuelo inicialmente…

- Cállate.- Consigo apañarme para lanzarle tres cepas desde el suelo y la pared, con el objetivo de atraparle. Sin embargo, con una portentosa e increíble habilidad, el individuo se contorsiona en el aire evitando las tres cepas y cortándolas con su arma.

- ¡Aunque seas tú, no me infravalores! Puedo machacarte y sumirte a mis pies cuando me plazca -parecía dudar él mismo de ello-. ¡Si te crees que un ataque tan simple podrá hacerle daño al grandioso Sytrix estás muy equivo…

Otro impresionante berrido interrumpe su monólogo.

-¿¡POR QUÉ TARDAIS TANTO EN DERRIBAR ESA MALDITA Y RUINOSA BARRERA!? ¡¡¡APARTAOS!!!

Sytrix no se molesta en continuar con lo interrumpido. Más bien, una nueva preocupación le ha surgido.

- ¡¡¡EH, VIEJO!!! ¡¡¡NI SE TE OCURRA!!! ¡¡¡QUE ESTOY DENTRO!!!

Y de repente, una enorme explosión arrasa con todo. Toda mi defensa arbórea desaparece en menos de un instante, y la onda expansiva nos empuja a Sytrix, a Suire y a mí contra el muro que tenemos detrás. Cuando se despeja el humo y el polvo, ante todo el ejército, impresionado, está la ancha figura.

- ¡¡¡VOY A MATAROS A LOS DOS AHORA MISMO!!!

- ¡Ni se te ocurra, viejo, es mío¡

Cuando me separo de la pared, veo a Sytrix abalanzarse sobre mí. En el momento en el que debiera estar cortándome con su hacha, un pie se le estampa en la cara y lo lanza un par de bios más allá.

Una figura, claramente femenina, se coloca delante de mí, y se pone en guardia para bloquear, con un hacha corta, su cuchilla-motosierra.

-¿Qué… demonios…? - No entiendo qué ocurre. Para variar.

- ¡RARRRRRRRRRRRRRRRRGH!

Esto puede haber sonado a grito de guerra. Pero resulta que no. La enorme figura se está cubriendo la cabeza, intentando, junto con las filas anteriores del ejército enemigo, esquivar la ráfaga de disparos morados que están cayendo del cielo.
Disparos que me son familiares… No puede ser. Es… imposible…

Me aparto de la pared que tengo detrás, para ver a la figura que ejerce tales tiros. Una alta y fornida figura gris, con dos enormes pistolas. No puedo evitar una sonrisa en mi boca y unas lágrimas en mis ojos.

Toa Elnida.
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Re: Time Of Regrets

Mensaje por DEAD "Chilerahk" el Dom Dic 05, 2010 5:58 pm

Very Good! 8D Me la pase el resto del este Fin de Semana leer tu Fan-Fic (Cosa que no hacía hace muchos Meses Atrás) y la verdad es que tienes talento para escribir Aventureras Historias con Batallas Detalladas de Cuerpo a Cuerpo xD Pero aún asi, debes seguir practicando para que logres hacer una Trama muy Profunda en c/u de tus Futuros Fan-Fics |:3 Por cierto, el Nombre Sytrix rima mucho con Zitrix D: Y tengo una pregunta:

Spoiler:
¿Qué elemento posee Toa Eldina? - Lo digo porque se ve Femenino su Nombre e.e
Código:
http://www.brickshelf.com/gallery/TuragaLianyu/ElnidaAssistant/file0788.jpg
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Re: Time Of Regrets

Mensaje por Lianyu (Nagato Lover) el Lun Dic 06, 2010 5:23 am

Ya tengo toda la trama planeada, y los personajes que van a salir construidos desde hace eones xD
Pero muchas gracias por tu comentario, Gundam Gurren = Chilerahk. Respecto a tus dudas:

- Se pronuncia Sai-trics, y creo que lo había sacado de Nitryz, un MOC de InvaderZeta (el nombre nada mas)
- Aquí se desvela el elemento de Elnida, y el MOC lo subiré ahora a mi rinconcito ;D


Chapter 21

No me lo creo. Me resulta tan poco asimilable… Que el ser al que más valoré en toda mi vida -aparte de Mata Nui-, al que creía muerto desde hacía milenios, hubiera aparecido de la nada para salvarme…

Toa Elnida salta del muro mientras ejerce una serie de disparos sucesivos. Aterriza a mi lado. Como siempre, sólo me mira. No dice nada. Claro que su mirada lo dice todo. Evidentemente siente la misma felicidad que yo.

Mira al ejército delante nuestro, y luego me mira a mí de nuevo. Hay prioridades, me dice por la mirada.

- ¡Eh, viejo, nadie nos dijo nada de que hubieran otros dos! - Sytrix grita a la ancha figura que intenta recuperarse y reorganizar las filas. - ¡Y vaya dos! - En ese momento Sytrix bloquea con su antebrazo uno de los puños de nuestra nueva fémina aliada, lo cual no impide que retroceda un par de pasos.- ¡Haz algo!

- ¡CÁLLATE! ¡LO ESTOY HACIENDO! - El individuo parece terminar de organizar las filas, pues han retornado a su posición de
ataque. Se gira hacia nosotros.- AHORA TRAS VUESTRO NUMERITO, TOCA EL NUESTRO.-Levanta un impresionante martillo.-
¡ATACAD!

- Elnida, no podremos contra todos… ¿Podemos retirarnos a algún sitio? - Le susurro a mi aliado.

Elnida asiente y desvía la mirada hacia la derecha. Confirmada la dirección de huida. Pero es necesaria una distracción… Miro a Elnida. Elnida me mira. Sonríe levemente. Yo también. Luego mira a la mujer. Esta, aún en el fragor de la batalla contra Sytrix, le ve y asiente con la cabeza.

- Hagámoslo.

Elnida y yo nos cogemos de la mano para intercanalizar nuestros poderes uno al otro. Es una habilidad que desarrollamos tiempo atrás. Es una combinación de poderes bastante compleja y más poderosa que combinarlos tras lanzarlos. Extendemos las palmas de las otras dos manos y éstas empiezan a brillar. El avance del ejército encabezado por el ser del martillo se ve frenado por la aparición de una gigantesca planta carnívora que, cual manada de Kikanalo, se extiende por todo el cañón intentando engullir lo que estaba a su paso.

El del martillo no se hubiera frenado por una simple planta. El quiz del ataque es que la planta era de Protoacero, con unos colmillos como cuchillas. De todos modos, no huye durante mucho tiempo. Al poco se para, se gira y con una furia excepcional, libera su fuerza. Una enorme explosión sacude el cañón. Suponía que la planta acerada no le frenaría. Pero para cuando se disipa el humo y la planta ha desaparecido, Sytrix está inconsciente por el ataque, el ejército desorganizado desde la primera a la última fila, y nosotros hubiéramos abandonado ya el cañón. A lo lejos, mientras huimos, puedo oír un grito de furia y desesperación.



Llegamos a una gruta escondida cerca de Metru Nui, allá donde se situó la Puerta Marina. Su acceso estaba escondido, a decir verdad, y había sido ligeramente modificada para similar un hogar. Primera sorpresa: diseñado para dos. Segunda sorpresa: alguien viene a recibirnos a la entrada. Se trata de alguien a quien no recordaba ya: el pequeño asistente que le construí a Elnida hace muchísimos años. Bueno, el metal lo creó él, y por lo visto le seguía funcionando y siendo fiel.

Una vez en la seguridad de un hogar, Elnida me dirige la palabra:

- Ya era hora de que aparecieras.

- Pudiste haber venido a buscarme tú.

Nos miramos. Empiezo a reírme y nos damos palmadas en la espalda del otro. Había pasado tanto tiempo…

- Eh, me alego por vosotros, pero éste está mordiendo la pared.

Cabe decir que Suire se recuperó tranquilamente mientras nos dirigíamos hacia aquí y ya estaba a su bola. Elnida me mira raro. Sonrío.

- Déjale, es así.

- Vaya gente más rara conoces.

- Tú el primero. ¿Quién es la chica, por cierto?

- Una Glatorian o nosequé. Nunca vi a nadie de su especie, dice que es de fuera. Se llama Kahua.

- Ajá… ¿Y como es que ambos estáis aquí?

- ¿Tengo que contarlo? No me apetece… - Su semblante seguía serio, pero eran evidentes sus ganas de fastidiarme. Era el único con el que se tomaba esas confianzas, o al menos que yo sepa.

Mirada de queja.

- Vaaaaaaaaale… Pero primero hay que cenar.

- Eso, que tengo hambre - La Glatorian abre un armarito en el que hay un poco de fruta y carne. Ante lo cual suire empieza a relamerse, sacar babas y colmillos. No muy buen espectáculo.

En fin, habrá que esperar un poco.
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Re: Time Of Regrets

Mensaje por Danknestl el Lun Dic 06, 2010 5:40 pm

Ha, muy bueno, ya me imagino al siure mostrando colmillos y babasXDXD

P.D, si puedes, si puedes.... comenta en mi fic
P.D2 yo ya lo he hecho con el tuyo
P.D3 pero no sólo lo hice para que me devuelvan el favor... eso sería.... no se si aprovechado o ingenuo, pero no es algo tan malo si ese fuese el caso
P.D4 ya quiero ver tus mocs
P.D5 muchas P.D
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Re: Time Of Regrets

Mensaje por Lianyu (Nagato Lover) el Mar Dic 07, 2010 5:23 pm

Si solo lo hicieras para que yo comentara en el tuyo, me parecería muy despreciable por tu parte, pero sé que lo haces porque quieres y sólo dices eso como motivo para que comente ;D
Procuraré ahcerlo más a menudo, OK?

Y ahora, new chapter.


Chapter 22

Una vez terminamos de cenar y recogemos un poco -y acostamos a Suire, que cuando nos dimos cuenta roncaba con la cara estampada en el plato-, Elnida me cuenta su parte de la historia.

El Gran Cataclismo pilló a Elnida de camino a Metru Nui. Casualmente, cerca de la cueva en la que estábamos ahora. No sabría decirme en qué momento recuperó la consciencia, aunque que nadie había pasado por allí, eso podía garantizarlo. O al menos, que no habían pasado por cerca de él, pues cuando decidió moverse, encontró rastros de que un ejército cuadrúpedo había pasado por allí. Visorak, concretó.

El caso es que cuando se despertó, vio la suerte que había tenido, pues le pilló en un punto de su ruta en el que no había mucho que le pudiera caer encima, pero sí un suelo lo suficientemente resistente como para no agrietarse mucho. Su asistente robotizado había tenido algún pequeño daño interno, pero había sabido repararlo. Decidió ir a buscar a los demás, y comenzó por mí.

Llegó a una Metru Nui abandonada y destruida, cubierta de redes. Ya no quedaban ni Rahi, a excepción del legendario Keetongu -se estuvieron mirando un buen rato, luego se saludaron y cada uno siguió a lo suyo-. Los Visorak, si habían estado allí, ahora ya no. Cuando llegó al Coliseo, accedió al Procesador del Núcleo, donde se preocupó al ver que los Glatorian en estasis habian muerto. Estuvo apartando restos durante un buen rato, hasta que no tuvo otra que admitir que yo ya no estaba ahí. Suspiró. Nadie conocía esa localización, y tras el Cataclismo la entrada seguía oculta, luego si estuviera muerto, mi cuerpo debiera seguir ahí. Si no estaba, es que seguía vivo. Eso le tranquilizó, y decidió ir en busca de los demás, a sabiendas de que si estaba vivo, debiera estar bien.

Decidió viajar a Karda Nui. El viaje le supuso más tiempo de lo que esperaba, debido a los Cazadores Oscuros y los Makuta. Cuando llegó, se encontró con los Av-Matoran dentro, y que no había relámpago alguno. De hecho, se había filtrado protodermis de las zonas superiores y formado un pantano. De ahí vio que Mata Nui debía de estar muerto, o muriéndose. Ya había supuesto que se había chocado contra algo. Ahora veía que estaba grave. Cuando bajó al pantano, vio además otra cosa. No era protodermis lo que allí había. Era otra cosa. Agua. Con elevados niveles de toxicidad, como su asistente señaló. Elnida se puso algo nervioso. Si algo había pasado al resto del equipo… Y esto sólo acentuaba las posibilidades negativas.

Elnida se pasó varios meses explorando Karda Nui. Su asistente se encargó de las zonas pantanosas al ser inmune al Mutágeno. No encontró nada. Además, la llave del Codrex se había fragmentado por el Cataclismo y esparcido, así que tuvo que usar su poder para entrar. Evidentemente, tuvo que sufrir el escudo eléctrico, aunque consiguió aliviarlo un poco colocándose capas de metal no conductor. Allí encontró buenas noticias.

Una grabación que mostaba a Liicar, Naraai, Palahu, Xessu y Leaxan, diciendo que estaba bien e informando de lo que sabían. Por lo visto, un virus había afectado al sistema operativo de Mata Nui, haciéndole caer en un profundo y largo sueño. Anunciaban que alguien -yo mismo, le dije a Elnida luego- había activado el Protocolo de Emergencia y los Toa Mata habían sido liberados. Ellos iban a intentar buscar al resto del equipo y a continuar con el protocolo, dejando el mensaje por si alguien del equipo llegaba al Codrex. Elnida guardó una copia en el procesador de su amigo robótico y luego la eliminó del ordenador. Antes de marcharse, desbloqueó los códigos de seguridad de las naves de Arthaka. Supuso que los Toa Mata las necesitarían, si querían salir con vida del infierno energético que se desencadenaría en cuanto Mata Nui despertara.

Fue entonces cuando lo sintió. Un escalofrío. Un sentimiento de miedo. Una sensación de vació y muerte, como nunca la había sentido. Y entonces comprendió.

Mata Nui había muerto.
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Re: Time Of Regrets

Mensaje por Danknestl el Mar Dic 07, 2010 5:59 pm

bién, aunque ya no es tan importzante, el final es algo triste, pero.. bah, ¿este fue el capítulo final?
P.D gracias por comentar en mi fic
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Re: Time Of Regrets

Mensaje por Lianyu (Nagato Lover) el Miér Dic 08, 2010 2:39 pm

Querido amigo, voy por la mitad del serial aún. Quedan bastantes batallas por delante ;D


Chapter 23

El horror que sintió Elnida en esos momentos era abrumador. Saber que, si Mata Nui estaba muerto, tenía sólo tres días más para garantizar la supervivencia de todos… Y aún así, ¿qué? Una vez pasaran los tres días, morirían igualmente. Quizás… Se podrían salvar si iban a la isla que el sistema de camuflaje de Mata Nui había creado…

No. Miró el ordenador, que aún estaba operativo, mostrando las inexistentes constantes vitales de Mata Nui en una esquina y avisando de que pronto se apagaría. Los datos mostraban que la isla había sido barrida. Podrían salir del robot, pero no habría medios de subsistencia. No había, además, suficientes individuos para rebastecer la isla de Flora, y menos para mantenerla a lo largo del tiempo.

Elnida se desplomó sobre el ordenador y malidijo. Iban a morir. Y no podría hacer nada. Dar el aviso, pero ¿de que serviría? Avisar a todo el mundo de que iban a morir, sin poder evitarlo, era inútil. Y además, ¿en tres días, recorrer todo el Universo Matoran? Ni con la Kakama.

Fue entonces cuando oyó algo que le despertó de su mundo de pesadilla. Un solo sonido. El del encendido del ordenador. Vio como se cargaba. Y como las constantes vitales, al cabo de un poco de tiempo, empezaban a recuperarse.

Mata Nui había resucitado. ¿Pero cómo?

Accedió a las cámaras de seguridad del Codrex, donde lo vio todo. Cómo Matoro caía. Cómo activaba la Ignika. Cómo se sacrificaba por todos. No pudo evitar sonreír. ESO era un auténtico Toa, y no lo que muchos alardeaban de ser.
Se aseguró de que todo estuviera listo y de que Mata Nui estuviera bien. Cuando vio a los Toa Mata -ahora Nuva- entrar en Karda Nui, salió del Codrex y se fue. Durante el viaje tuvo que ir escondiéndose de Makuta y Toa Nuva. Realmente, hubiera deseado acabar con esos Makuta traidores, pero su estancia allí debía continuar siendo desconocida para todos.

Cuando consiguió salir de Karda Nui, oyó los rugidos de las tormentas energéticas. Y cuando consiguió llegar al Continente del Norte, lo hizo justo a tiempo para oir a Makuta dominando el Universo Matoran. Maldijo de nuevo.

Durante el resto del tiempo hasta la caída de Makuta, Elnida estuvo luchando en la Resistencia, mas nunca reveló quién era. Sin embargo, tuvo la mala suerte de que la caída del gigantesco robot lo pilló cerca de Karzahni, en un punto en el se agrietó el suelo, y cayó.

Cuando se despertó, y consiguió salir, el robot estaba desierto. Sin saber por qué, decidió ir al sitio donde despertó tras el Gran
Cataclismo. Allí encontró una gruta cerca, donde la modificó para hacerla más habitable. Y allí es donde ha estado desde entonces.

- En un determinado momento, mientras iba a buscar alimento, encontré a Kahua inconsciente cerca de Metru Nui. La traje aquí y la cuidé, y lleva con nosotros desde entonces, ¿verdad, pequeño? - Elnida concluye su relato acariciando la cabeza de su asistente, el cual gorgojea contento.

- Vaya epopeya. - Comentario con un tono ligeramente sarcástico. Elnida me mira fulminante.- Eh.- Le extiendo un puño.- Gracias, hermano.

Elnida sonríe y lo choca con el suyo.

- Bueno, siguiente. De Suire no vamos a sacar nada. Así que - Señalo a la Glatorian.- Su turno.

- ¿Por qué el mío?

- Porque su historia está más relacionada con la de Elnida. Y, además, seguro que usted sabe de mí, pero yo no de usted.

- Vale, pero trátame de tu. No me gustan esas formalidades.

Ahora, es el turno de la Glatorian que fue en su día salvada por Elnida, de contar su historia.
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Re: Time Of Regrets

Mensaje por DEAD "Chilerahk" el Miér Dic 08, 2010 4:45 pm

Luego de leer la Historia Resumida de Toa Eldina, me dio ganas de saber algo más sobre los Toa Nui =| Y para eso, quisiera que algún dñia publicarás tu Fan-Fic Anterior ~u~ También esperaré a que se estrene el Próximo Capítulo para conocer un poco sobre Kahua y ver a que Rumbo se dirigiran tus Personajes Principales =P Otra Pregunta:

Spoiler:
ñ__n ¿Este Fan-Fic Tuyo tiene como 44 o 50 Capítulos en Total? xD
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Re: Time Of Regrets

Mensaje por Lianyu (Nagato Lover) el Jue Dic 09, 2010 10:52 am

Gundam Guren = Chilerahk escribió:Luego de leer la Historia Resumida de Toa Eldina, me dio ganas de saber algo más sobre los Toa Nui =| Y para eso, quisiera que algún dñia publicarás tu Fan-Fic Anterior ~u~ También esperaré a que se estrene el Próximo Capítulo para conocer un poco sobre Kahua y ver a que Rumbo se dirigiran tus Personajes Principales =P Otra Pregunta:

Spoiler:
ñ__n ¿Este Fan-Fic Tuyo tiene como 44 o 50 Capítulos en Total? xD

No tengo mucha intención de escribir sobre los Toa Nui, más bien quiero ir desvelando detalles en la trama de este serial y otros. Pero quizás haga una mini-historia sobre ellos, aunque no hay mucho que contar.
El Fic anterior lo subiré ahora, no pensé que nadie quisiera volver a leerlo ;D
DATAbase_ también lo postearé, y quizás hoy con un nuevo capítulo (preferí centrarme en Time Of Regrets, quería que salieran nuevos personajes ya =P)

A tu pregunta:

Spoiler:
Tenía la intención de que tuviera como mucho 35, pero ni en broma... Si aún voy por la mitad... Con un poco de suerte lo acabaré en los 40. Pero más o menos rondará esa cifra =P

Y ahora, el capítulo sobre Kahua. Es bastante resumidillo, la verdad, porque quizás lo complete con alguna minihistoria sobre ella (la verdad es que tengo muchos planes en la cabeza, y mucho retraso sobre ellos =P).


Chapter 24

Kahua había nacido en una Bara Magna de posguerra, poco despúes de que Spherus Magna se dividiera en dos. El concepto orgánico de nacer no es algo que acabara de asimilar, pero en fin… El caso es que, como miembro de la especie Glatorian, fue entrenada desde infante para tal fin. Fue entrenada por uno de los Glatorian a los que más respetaba, Gelu, quien además le enseñó técnicas para ser una buena exploradora. Sin embargo, no fue ni el combate en la arena ni la exploración el arte para el cual había nacido Kahua. Su verdadero talento era la caza.

Era una de los múltiples Glatorian terciarios de Iconox, y pese a que no era precisamente mala combatiente, nunca se molestó en mejorar para subir al puesto de Glatorian secundario o primario. Uno de los pocos que no le presionaban para ello era el legendario Certavus. De hecho, él y Gelu le decían que debiera ser cazadora, pero los líderes de la aldea y Metus, su promotor, no le dejaron: los Glatorian no sobraban precisamente. Por ello recurrió a sus propios medios.

Sobornó a miembros importantes de otras Tribus mediante piezas de caza muy raras y cotizadas. Finalmente, terminó en una apuesta de combates Glatorian, debido a un pequeño problema con un oasis. Ganó la Tribu de Hielo. Kahua se sintió frustrada. Si hubiera ganado la Tribu de Fuego, ella hubiera sido trasladada a su poblado, en el que se le había prometido que podría ser cazadora.

No todo fue malo, al final. Se descubrió que se había sobornado al Glatorian de Fuego, por lo que, tras un breve pero intenso conflicto político, se terminó cediendo un pequeño grupo de Glatorian de Iconox a Vulcanus, entre los que estaba Kahua. Desgraciadamente, la caza debió continuar como un hobby: por el despido de ese Glatorian, y la muerte de otro en un ataque de los Cazadores de Huesos, no pudieron prescindir de sus servicios.

Kahua se mantuvo como Glatorian terciaria en Vulcanus durante largo tiempo, hasta el ataque Skrall. Deseosa de dedicarse a la caza, y obsesiva con cualquier tipo de presa, aprovechó el fallido ataque de los Cazadores de Huesos a Vulcanus para huir y unirse a ellos. Los cazadores eran reacios al principio, pero pronto entablaron amistad con ella. Sin embargo, no participó en la defensa contra los Glatorian, liderados por Mata Nui. No le interesaban las relaciones Skrall ni Agori, ella llegó a un punto en el que sólo quería presas a las que cazar, y nada más. Se convirtió en una mera y simple cazadora, una máquina de analizar, estudiar y matar.

Posteriormente, sin embargo, fue una feroz guerrera a favor de los Agori cuando los Rahkshi y Skakdi atacaron Bara Magna. Para ella, sin embargo, eran sólo presas, pero nuevas y desconocidas, y por ello las atacó, pero no por unirse a la Resistencia.

La Reconstrucción de Spherus Magna fue para Kahua un gran golpe de suerte. Los Rahi, los dinosaurios mecánicos… Todas las nuevas especies que no había cazado aún. Concretamente, una de ellas sería su perdición.

Un Gukko había sobrevolado la cabeza de Kahua cuando avanzaba por las cercanías del Gran Robot. El animal anidaba en uno de sus costados, y Kahua deseaba cazar un ejemplar. Lo estudió durante largo tiempo, y lo pilló desprevenido en el momento adecuado. Falló, sin embargo, y lo persiguió por el cuerpo arcaico del robot. El Gukko no era idiota, desgraciadamente. Engañó a Kahua y, para cuando se dio cuenta, era tarde. El fragor de la caza la había despistado, y había caído en la trampa del Gukko: cayó por una grieta del robot cuando éste cambió brutalmente de dirección.

Cuando recobró el conocimiento, estaba en la guarida de Elnida. Su asistente estaba cerca, y proyectaba en la pared sus constantes vitales, tal y como le dijo luego el Toa Nui del Hierro. Kahua, poco a poco, consiguió sonsacarle quién era él, cómo la había encontrado y otras cosas. Tras un largo tiempo de recuperación por la caída, se dio cuenta de que no quería dejarlo. Entre una cosa y otra, Kahua se convirtió en la aprendiz de Elnida, quien le enseñó movimientos, trucos, formas de pensar, y que la caza no lo era todo. Le mostró los ideales del Gran Espíritu, el Código Toa, las Tres Virtudes. Y aunque Kahua siguió amando y disfrutando la caza, su mundo dejó de centrarse en torno a ella.

- No mucho más. Estuvimos investigando el motivo de que ese ejército anduviera por aquí, y no sonsacamos mucho. Les estábamos siguiendo cuando vimos que se pasaban a la ofensiva, y que era por vosotros dos. Elnida te reconoció de lejos y se olvidó de mantenerse escondido, pasó a la ofensiva. Y yo no fui menos. Y ahora, disculpadme chicos, pero yo necesito un sueño.- Kahua se levanta de su asiento y se dirige a una cama en una esquina, donde se tumba tras quitarse la parte pesada de su armadura.

Sólo entonces me fijo en que dicha armadura estaba compuesta de cuernos, piel escamosa, huesos y metal. Además de dos enormes cráneos que llevaba en los antebrazos, pertenecientes a una de las especies más peligrosas de Bara Magna. Su potencial era impresionante si todo eso lo había cazado ella sola.

- Bueno - Elnida se levanta también.- Es hora de descansar un poco.

- Sí. Mañana tengo cosas que hacer.

- ¿Tienes? Será tenemos. Somos un equipo, cabeza Kolhii. Mañana me cuentas tu parte de la historia, que es la que importa, y planeamos cómo recuperar la Arnadura Dorada. Y ahora piérdete y vete a dormir.

No puedo evitar una sonrisa. Para cuando la palabra gracias sale de mi boca, Elnida ya se ha ido a su cama y se ha tumbado a descansar.
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Re: Time Of Regrets

Mensaje por DEAD "Chilerahk" el Vie Dic 10, 2010 9:47 am

Con ese Capítulo fue suficiente para conocer a Kahua :E Ojala que el Siguiente tenga algo de Acción y que aparesca pronto ese Dark Lianyu ñ__n En fin... Desearía también conocer el Plan Principal de tus Antagonistas e.e
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Re: Time Of Regrets

Mensaje por Lianyu (Nagato Lover) el Vie Dic 10, 2010 1:06 pm

Pronto los conocerás, no hay problema. Pero aún falta un poco para Dark Lianyu, y la acción. Lo bueno se hace esperar, ya se sabe ;D

Por cierto, gracias por tus comentarios en mi otro Fic ^^


Chapter 25

Entra algo de luz en la hogareña gruta cuando se hizo de día en el mundo exterior. Nos levantamos casi a la vez, para ver a Suire enganchado del techo y la casa medio destrozada y revuelta. Tenemos que sujetar a Elnida para que no le mate, aunque a la mínima que Suire baja la guardia Kahua le arrea un puñetazo bien dado. A lo cual Suire le responde con un abrazo. Nunca acabaré de entenderle.

Nos ponemos todos en la mesa y, tras desayunar algo y contarles mi parte de la historia, empezamos a planear estrategias. Suire juega con el asistente mientras tanto, bajo la mirada de Elnida para que no se lo cargue. Le he dicho que es indestrutible, pero yo tampoco me fío.

- Bueno, resúmenos la situación, Lianyu.

- No es complejo. Se me ha acusado de intentar robar la Ignika y la Armadura Dorada, debido a que alguien muy parecido a mí atacó a Tahu, quien la llevaba puesta. La Ignika está a salvo, pero la Armadura se ha esparcido por todo el Universo Matoran. Recolecté 3 pedazos con la ayuda de Suire y Yooran, e íbamos a por el cuarto cuando Yooran me traicionó, desvelando su intención de usarme para conseguirla. Antes del ataque del ejército, me desveló que ya tenía el quinto, y que para uno que faltaba, ya no me precisaba. Además de que fue él quien estuvo detrás de todo, pese a que él no es quien busca la Armadura. Por lo visto hay alguien más detrás de todo. ¿Qué sabéis vosotros?

- Bien. Conocemos a los jefes de aquél ejército. Por lo visto hay 4 Generales, y por lo que sabemos obedecen a Yooran, uno de ellos. Los otros tres son, por lo que nos has contado, ese robot, y los otros dos que te atacaron. Yooran, Sycarax, Sytrix y Kintorax.

- ¿Qué sabéis de ellos?

- Sytrix - Me responde Kahua.- Es el más joven de todos. Demostró una increíble capacidad de combate, y no es estúpido. Sin embargo tiene demasiado ego. De su pasado sabemos más bien poco. Por lo visto desde edad temprana se alistó en una especie de milicia, donde mostró un talento y habilidad increíbles. Siempre que le vemos está con Kintorax, su mentor. Parece que no, pero le guarda mucho respeto. Su hacha motosierra tiene tal potencia que puede usarla para desplazarse, lo cual no es precisamente bueno, porque ya tiene bastante velocidad y agilidad por sí solo. Su punto fuerte son las patadas, concentra mucha fuerza en ellas. Y esas garras que lleva perforan cualquier metal. Lo sé porque el muy canalla me las robó a mí, para protegerse los antebrazos.

- En cuanto a Kintorax -Continúa Elnida.- Fue un Señor de la Guerra de Stelt. De él si hemos podido sacar más información. Por lo visto, inicialmente fue despreciado por ser más pequeño que los demás miembros de la clase superior de la isla, enviándolo a combatir con los inferiores. Sin embargo, demostró poseer una enorme fuerza bruta con la que derribó a más de 12 miembros de las clases inferiores, tales como las de Gladiador y Krekka, cuya fuerza es conocida por ser muy elevada. Incluso hizo bajar a Voporak y otros jefes muy fuertes, y los derribó. Su posición social cambió brutalmente. Llegó a dominar más de la mitad de la isla. Sin embargo, su régimen era regido por el terror, pero él no organizaba casi nada. Se lo encargaba a otros. Sólo disfrutaba peleando. En una de las batallas, cayó al Mar de Protodermis, y desgraciadamente cayó en una pequeña bolsa donde se almacenaba Protodermis energizada. El resultado fue que se transformó, aunque aún resultaba reconocible. No creció mucho, pero su musculatura y armadura aumentaron, y con ellas, su fuerza. Aumentó en irascibilidad. Y por si fuera poco… ¿Conoces al Dragón Kardas?

- Sí, algo sé de él por lo recogido en los Nuevos Archivos.

- Desarrolló una capacidad similar de generar energía explosiva. La diferencia es que él controla su producción y la libera cuando le place en la medida que quiere. Tras eso, no se molestó en continuar conquistando. Celebraba torneos ofreciendo su cargo a quien le derrotase, aunque no tuvo mucho éxito de convocatoria. Tras la caída de Makuta, prefirió quedarse por aquí, si es que alguna vez salió al exterior. Por lo que sabemos, es el más fuerte de todos y el Jefe de todo el ejército.

- Mmm… ¿Y de Sycarax?

- Le vimos alguna vez, pero como mensajero. No averigüamos más, salvo que su objetivo es mera búsqueda de tecnología. Creemos que no le interesa la Armadura, pero que le ofrecen algo a cambio de conseguirla. Y por lo que nos has contado, y enlazando ideas, creo que Yooran le ofreció toda la de tu almacén en cuanto te hubiera matado y obtenido la Armadura.

Odio a ese maldito vejestorio, pero era listo.

- No mucho más, ¿no?

- ¿Te parece poco? - Elnida arquea una ceja.- Sigues siendo igual de exigente. Bueno, sabemos que el ejército de Kintorax y Sytrix viene y va del Norte a Karzahni. Concretamente, tenemos la creencia de que están alojados en Metru Nui… O lo que quede de ella.

- Si ellos están allí, Yooran también lo estará, y la Armadura. No sé si debiéramos buscar antes el último trozo…

- Oh, eso nos lleva al otro punto. - Kahua se levanta y va al fondo de la gruta, a un pequeño pasillo. Cuando vuelve trae consigo una Kanohi Hau dorada.- Cayó aquí cerca. Lo escondimos en cuanto Elnida reconoció lo que era. Por si acaso.

- Genial, eso me ahorra trabajo y horas de pensar. Entonces sólo me queda una cosa…

- NOS queda. Aquí me aburro y tengo ganas de guerra. Y Kahua hace tiempo que no caza nada decente.

- No es mi culpa, ¿eh?

- Yo no he dicho que lo fuera. El caso es que -Elnida se levanta y sonríe.- toca patear cabezas.

Y yo no podía estar más de acuerdo.
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Re: Time Of Regrets

Mensaje por Danknestl el Vie Dic 10, 2010 6:55 pm

MUY BUENO, ya quiero ver esos mocs, y...¿copiaste mi idea de los "Nuevos Archivos"? creo que de porsi son canon pero sólo es una simple pregunta
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Re: Time Of Regrets

Mensaje por DEAD "Chilerahk" el Sáb Dic 11, 2010 12:55 pm

Interesante Capítulo ~u~ Sin embargo, me dio ganas de Preguntar:
Spoiler:
¿Si Kintorax lo consideraron como Parte de las Clases Inferiores, debe tener una Semejanza Física a la Apariencia de Krekka y Gladiador? 8-O


Última edición por Gundam Guren = Chilerahk el Jue Dic 16, 2010 12:39 pm, editado 1 vez
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Re: Time Of Regrets

Mensaje por Lianyu (Nagato Lover) el Sáb Dic 11, 2010 1:33 pm

Lo de los Archivos, me pareció normal que hubiera, aunque he de decir que cuando lo puse me acordé de ti, querido amigo. Es una ciudad en la que conviven dos mundos, y en la que hay Onu-Matoran. TIENE que tener Archivos xD

Gundam Guren, Kintorax pertenece a la especie de Sidorak. Sin embargo, era muy bajito en comparación con el resto, por lo que se le menospreció y trató como si fuera escoria. No tiene nada que ver con los de la especie de Krekka y demás. Su complexión física es propia de su especie, pero era más pequeño, simple y llanamente. 8D


Chapter 26

Por la iluminación que recibía el robot, estábamos en lo que yo me había acostumbrado a considerar el mediodía. Habíamos llegado a Metru Nui empleando jetpacks y propulsores que teletransporté desde mi laboratorio. Tuvimos que drogar a Suire, la última vez vio un pájaro y se me había tirado de la espalda. Y la penúltima estuvo a punto de estrellarme por taparme los ojos. Y ni me había planteado dejarle un jetpack. A saber si volvería a verlo -a él y al jetpack-.

El caso es que la ciudad se conservaba mucho mejor de lo que esperaba, dado que el impacto que derribó al Gran Robot fue en la cabeza. De Ga-Metru no quedaba nada, Po-Metru estaba, lo que quedaba de él, prácticamente colgando. Y de Ta-Metru ni hablemos.

Le-Metru se mantenía en el mismo estado caótico en el que se hallaba sumido siempre, y fue allí donde aterrizamos. Ahora nos dirigíamos al Coliseo, que curiosamente, era lo que mejor conservado estaba.

El camino está extrañamente despejado. No hay ni rastro de enemigo alguno. De todos modos, vamos con infinita precaución. Incluso Suire, aunque fuera sólo por imitar, evita hacer ruido alguno. Tras un rato de avance, me fijo que quien nos guía es Kahua.

- Un momento. Kahua, te mueves por aquí con una fluidez increíble. ¿Tú ya has estado aquí, no?

- Sí, con Elnida.

- Elnida ha dicho que nunca se molestó en volver aquí. Y anda tan perdido como yo. - Miro a Elnida. - ¿Tú sabes lo que pasa, no? ¿Hay algo que no me habéis contado?

Elnida gruñe.

- Te lo íbamos a contar luego, pero como eres tan pesado…

- ¿El qué? ¿Y Por qué luego?

- Primero debías establecer confianzas con ella. Pero bueno… No fui yo quien encontró a Kahua inicialmente cuando cayó aquí.

- ¿Qué quieres decir con eso?

- Básicamente… Que ni yo la salvé de la caída, y que no había antes sólo 4 Generales.

Silencio.

- Me estás diciendo que…

- Sí, Lianyu, sí, fui de los malos, una de las 5 Generales, ¿vale? Pero no estoy orgullosa de ello ni tiene importancia ahora.

- ¿Cómo que no la tiene? ¿Sabes la de información que podíamos haber obtenido?

- ¿Es eso lo que te preocupa nada más?

- Si Elnida confía en ti ahora, yo también, eso no supone ningún problema. ¿Pero que puedes decirnos más?

- Bueno… - Kahua está algo sonrojada y sorprendida. Eso no se lo esperaba, por lo visto.- Sólo que… Hay alguien por encima de los 4 Generales.

- ¿Quién?

- Ni idea. Cuando yo estaba con ellos, sólo hablaba con Yooran y en privado. Él nos decía lo que debíamos hacer, como reunir un ejército y eso. Hará ya un tiempo, conocí a Elnida, cuando él había encontrado la máscara dorada esa. Perdí en una batalla contra él. Estuve mucho pensando en eso, y al final, no sé muy bien por qué, me negué a seguir con los Generales. Conseguí escapar antes de que me matasen acusándome de traidora, pero caí inconsciente y débil. Ahí fue cuando me salvó.

- Pero… ¿Quién te garantiza que hubiera un jefe? ¿Si era una mentira de Yooran?
- No lo es. Despúes de mi traición, el jefe empezó a dar las órdenes personalmente, porque Yooran no ejercía la suficiente disciplina o miedo. Ya viste a Sytrix, cómo se puso cuando te vio. Creo que el jefe se relaciona contigo de alguna forma.

Me quedo pensando. Aún faltaban piezas en el puzzle, pero al menos estaba consiguiendo construirlo. El silencio es mi única respuesta antes de retomar el camino a nuestro destino.


P.D: tengo la sensación de que ya posteé este capítulo, pero no está por aquí... Si alguien lo ve en otro tema que me avise, por favor ^^
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Re: Time Of Regrets

Mensaje por DEAD "Chilerahk" el Dom Dic 12, 2010 6:56 pm

Pobre Kahua u¬u ¿Tan impulsivamente pesado suele ser Toa Lianyu? e__e Cada vez se pone más Interesante tu Fan-fic con tan solo leer un Capítulo Nuevo xB Y me dan ganas de Preguntar como esta:
Spoiler:
¿Por qué razón esa Glatorian era una de los 5 Generales? >.>U
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Re: Time Of Regrets

Mensaje por Lianyu (Nagato Lover) el Lun Dic 13, 2010 10:56 am

A qué te refieres? Lianyu sabe que la menor información puede ser de lo más útil para derrotar a un enemigo, y por ello se fijó en que Kahua ocultaba algo.

A tu pregunta:
Spoiler:
Todos los Generales fueron elegidos por Yooran en función de sus habilidades. Kahua demostró ser una cazadora muy habilidosa y por ello gran luchadora, llegando a ser muy útil y poderosa, y por ello se le nombró una de los Generales.


Chapter 27

Conseguimos atravesar prácticamente todo Le-Metru. Y prácticamente todo el ejército está al final del camino. Pensamos que están esperándonos, pero más atentamente nos damos cuenta de que no es así. Juegan y apuestan, combaten entre ellos, se cuentan historias, charlan. Sólo algunos están vigilando y armados. En pocas palabras: están descansando. Un golpe de suerte. Decidimos rodear el Coliseo y acceder por una de sus múltiples entradas secretas, en lugar de enfrentarnos a aquellos guerreros ociosos que, por muy distraídos que estuvieran, tenían múltiples veces más posibilidades de vencer que nosotros.

El plan era el siguiente: intentar recuperar la Armadura y largarnos evitando el mayor número de problemas. Luego era conseguir apoyos e ir a por los 4 Generales y su ejército.

-¿Dónde estaba el muro de acceso? - Susurra Elnida a mi lado, pegado a la pared del Coliseo.

- Ahí, al lado de la tercera antorcha.

Elnida se acerca y localiza el punto. Había que pulsar los hexágonos del panel (que despistaba aparentando ser un mero mural conmemorativo), formando diferentes símbolos en un orden concreto, La clave era compleja, pero Elnida la teclea muy rápido. No olvidemos que era el que más había usado esa entrada. La puerta tardaba 2 segundos en cerrarse una vez abierta.

- Elnida… Sabes que no hay apenas posibilidad de salir sin batallar, ¿verdad?

- Lo sé.- Elnida interrumpe su tecleo en el último símbolo. - ¿Y qué?

- Aún lleváis los propulsores acoplados, ¿no? Para poder huir y eso.

- Claro, el plan era usarlos junto con su conexión al almacén para que nos teletransportaran también, si mal no recuer… - Elnida se calla. Me mira fijamente.- No… No irás a…

- Suire, agárrate a Kahua.

- ¡¡NI SE TE OCURRA!! - Elnida se agacha e intenta quitarse los propulsores.- ¡¡¡NO ME SEAS TAN…!!!

La maldición de Elnida se ve interrumpida por el zumbido molecular del teletransporte. Realmente se dio cuenta al final, pero demasiado tarde. ¿Realmente esperaba que fuera a permitir surgir la oportunidad de perderle, tras años llorando su ausencia? Y Suire y Kahua no debían desaparecer tampoco, Suire se había convertido en alguien muy querido y Elnida valoraba mucho a Kahua, quién sabe si yo también la valorase más si la hubiera conocido con más tiempo. No perdería ya a más amigos. Ya no.

Tecleo la última imagen necesaria. Y la puerta secreta se abre. Entro y me sumergo en la oscuridad del pasillo.

...

Tras un rato de caminata, termino llegando a la plaza central, al Coliseo propiamente dicho. La arena donde héroes como los Toa Metru o Lhikan pelearon alguna vez. Y esta vez es mi turno.

- ¡Vaya, vaya! - La irritante voz de Yooran viene de algún lado. Se materializa frente a mí.- No pensábamos que viniera, y menos solo.

- No voy a involucrar al resto por un asunto mío.

- Muy noble. Como siempre.

Entre las sombras del Coliseo, en el que empieza a oscurecerse todo con el atardecer, surgen los demás Generales. Sytrix con su hacha motosierra. Kintorax, que apoya su enorme martillo en el hombro, se da golpecitos con él mientras sonríe. Incluso, el que me esperaba muerto, Sycarax, aparece levitando sobre el suelo. No hay ni restro de los daños que le hubiera causado Suire. Por lo visto sólo huyó.

- Sabe que no tiene posibilidades usted solo, ¿verdad?

- Siempre hay alguna. No voy a permitirme el lujo de perder a mis compañeros de nuevo. - Apunto con la Sepal Sword a Yooran. - Pienso derrotaros. Y volver con ellos para poder disfrutar su compañía. Lucharé por ellos.

- Conozco tu potencial, Toa Lianyu. Y yo tampoco tengo la intención de permitir que lastimes a los que se mantienen fieles a mí. - Una voz resuena entre las sombras. Una voz extrañamente familiar. - Y por eso seré yo, y sólo yo, tu rival.

Los 4 Generales miran al fondo, sorprendidos.

- Pero… Señor… Permítanos a nosotros… - Yooran habla con miedo, y de repente se interrumpe. Puedo notar por su expresión que una mirada le ha hecho callar.

Los Generales se retiran hacia los lados. Las sombras se apartan de la figura de su líder poco a poco, hasta que se le puede ver con claridad. Me quedo paralizado. El puzzle no está completo, pero ya se puede ver lo que muestra. Un espejo.

Doy dos pasos hacia atrás, tambaleante, mientras me clavo una mirada fulminante. Yo.
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Re: Time Of Regrets

Mensaje por Danknestl el Lun Dic 13, 2010 5:50 pm

WOW, ya esperaba a dark lianyu, muy bien, pero creo que faltan - , pero tal vez esa es tu forma de escribir, como sea, muy bien
P.D again te molesto para que cuando tengas tiempo leas y comentes en mi fic
P.D2 ¡feliz saturnalia!
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Re: Time Of Regrets

Mensaje por Lianyu (Nagato Lover) el Mar Dic 14, 2010 1:31 pm

Terminó apareciendo antes de tiempo, esperaba que lo hiciera para el capítulo 30-35.... xD

Saturnalia?


Chapter 28

Esto tiene que ser una broma. No lo entiendo. ¿Cómo podía ser? Era imposible. No. No. No puede ser verdad…

- Sorprendido, ¿verdad? - Yooran se ríe por lo bajo en una esquina.

- ¿Quién eres tú? - Mi voz tiembla de asombro y miedo.

- Yo soy Lianyu. - La figura delante de mí sonríe al hablar. Era exactamente igual que yo, pero su armadura estaba más vieja, más desgastada, aparte de ser negra y plateada. Además, el visor de su Kanohi Zycra era rojo, y no azul.

- No... No… ¡Lianyu soy yo!

- Nadie ha dicho que no lo seas.

- Pues entonces tú no puedes ser yo.

- Tampoco nadie ha dicho que yo fuera tú.

- ¡Acabas de decir que eres Lianyu!

- Y soy Lianyu. Pero no soy tú. Ni quita que tú puedas serlo.

- Deja de intentar liarme. ¿Quién eres tú? - Le apunto con la Sepal Sword. - Habla.

Mi otro yo arquea una ceja mientras esboza una ligera sonrisa. Tener mi arma apuntándole no parece preocuparle en absoluto.

- Cuanta confusión hay en tu mente… Si el tema es simple. O al menos, debiera serlo para ti. Has estado años estudiándolo, ¿no? Y no, no hablo de las formas de vida biomecánicas de Bota Magna.

- ¿De qué me estás habla…? - Me interrumpo. Bajo la Sepal Blade. - Eres… ¿Una versión alternativa mía?

- ¿Versión? ¿Y esa soberbia? ¿Pero qué te garantiza a ti que seas tú el original y los demás las versiones? Por favor… Déjalo en que sea un Lianyu de otra dimensión y basta. Si te resulta complejo, puedes llamarme Dark Lianyu. O Toa de la Muerte Vegetal. Ese nombre se impuso en las penúltimas dimensiones en las que he estado. - Dark Lianyu comienza a darse cortos paseos delante de mí mientras habla. - Parece mentira la falta de originalidad que suele haber en ellas. Aunque resulta fascinante ver qué variaciones te puedes encontrar respecto a la tuya. Aquí Mata Nui cumplió con su cometido, pese al éxito del plan de Makuta Teridax... Y tú sigues vivo. Hubo otra dimensión en la que Lianyu se suicidó, y otra en la que se convirtió en una escoria del desierto… Pero nunca hubo ninguna con un afán de conquista y destrucción como yo, y eso que he viajado por muchas.

Estoy sorprendido. Abro la boca para decir algo, pero no me da tiempo.

- Ni se te ocurra venir con lo de que “Yo jamás sembraría el mal ni ninguna de mis versiones”. Ya lo he oído demasiadas veces. Soy tú de otra dimensión. Pregúntame lo que quieras, si te place, sobre ti mismo, menos hechos de tu vida. La vida de la que yo he gozado discurrió de forma diferente a la tuya, supondrás.

- No me importa quién seas. Cumpliré con mi deber - Me pongo en guardia.- Y protegeré a los míos… Aunque tenga que morir en ello.

El Toa de la Muerte Vegetal suspira y se encoge de hombros. Los Generales se alejan y se sitúan cerca de las gradas, aún sin subirse a ellas.

- Qué poco originales, todos los Lianyu decís lo mismo. Claro que… -Mi versión oscura saca su Sepal Sword, en una versión totalmente plateada.-… Yo también lo dije en su momento.
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Re: Time Of Regrets

Mensaje por DEAD "Chilerahk" el Miér Dic 15, 2010 11:02 am

¡Los 2 Últimos Capítulos Estrenados me dejaron IMPACTADO! xD Y lo digo por la Aparición de Dark Lianyu y dudo a que sea más de un "Otro Yo Alterno" del aquel Lianyu que conocemos en tu Historia OuO


Última edición por Gundam Guren = Chilerahk el Jue Dic 16, 2010 12:40 pm, editado 1 vez
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Re: Time Of Regrets

Mensaje por Lianyu (Nagato Lover) el Miér Dic 15, 2010 12:47 pm

Nunca tuve la intención de que sólo fuera una versión diabólica. Dark Lianyu es otro Lianyu que vivió la misma vida que él hasta un punto determinado. A partir de dicho punto, su vida fue diferente, evolucionó de otra forma y, con el viaje dimensional y el cambio temporal de una dimensión a otra, podría decirse que Dark Lianyu vivió más tiempo que Lianyu. En pocas palabras, aunque guarda parecido con Lianyu, no es él ni una versión malvada. Es él mismo.


Chapter 29

La batalla empieza. Choques de armas. Saltos. Patadas. Cepas, hojas, polvos venenosos. Los Generales observan. Desean luchar, pero no se atreven.

La gran contra de una batalla contra ti mismo es la predecibilidad de los movimientos. Sabes cómo piensas. Sabes qué harás, qué no harás, o qué nunca haces y estás dispuesto a hacer por primera vez. Es un combate eterno.

Salvo por la gran contra de que Dark Lianyu ya me ha vencido en otras dimensiones. Y de que tiene el conocimiento de esas otras dimensiones. Porque al menos en esta dimensión, no existe ningún árbol que lance cepas informáticas. De un solo movimiento me priva de mi visor y me lo oscurece. No veo nada, y estoy lo suficientemente asustado como para no sentirle. El golpe que me da en el aire, con su Sepal Sword, me estrella contra una de las paredes de la arena.

- Realmente adoro pillaros desprevenidos con estas cosas.- Dark Lianyu aterriza en el suelo. El visor se recupera. - Nunca os dáis cuenta a tiempo. Nuestro poder se extiende a toda la flora que conozcamos, claro que hay que aprender a distinguir lo que es flora de lo que no en muchas dimensiones… Bueno, yo ya he tenido lo que quería. Justo es que mis compañeros también lo tengan.- Se dirige a sus Generales.- Podéis jugar con él, si queréis. Sycarax, cuando haya muerto coge su Zycra. Debieras poder acceder a la tecnología prometida, pero ya sabes que me quedo la Interdimensional Key. Yooran, aún falta el último fragmento. Si no quieres jugar con Lianyu un poco, hazme el favor de ir a por él. No hay prisa, de todos modos.

- Qué… sabes tú… de la Interdimensional Key… - No me quedan casi fuerzas. Mi armadura frontal está prácticamente cortada en dos pedazos.

Dark Lianyu se gira lentamente hacia mí, y esboza una sonrisa, mientras los 4 Generales se acercan hacia mí.

- Debieras vigilar más en qué dimensiones te metes, y qué sale de ellas, querido amigo. He de agradecértelo, supongo. ¿Recuerdas aquella dimensión blanca, vacía?

- No… No…

- Sí. Ahí estaba prisionero, porque yo también me metí en la dimensión equivocada con las intenciones equivocadas en su día. Pero bueno… Ya no debiera ser problema tuyo.

Kintorax me coge por el cuello y me levanta. Sytrix activa su hacha, que empieza a vibrar de tal modo con el movimiento de su filo que tiene que sujetarla con ambas manos. Sycarax observa por detás, sin inmutarse, aunque se le ve un brillo en los ojos: ansía verme muerto para conseguir lo que quiere. Yooran sonríe, disfrutando de la situación. Y entonces, todo tiembla por una explosión. Los 4 Generales son barridos por un haz de energía.

- ¿Qué demonios? - Dark Lianyu mira en la dirección de donde provino el disparo. Un gran boquete se extiende por la pared del Coliseo. Sonríe. - Toa Lianyu…Tienes lo que se llama un auténtico equipo. Considérate afortunado... Dado que a mí no me alegra.

En el agujero de la pared se distinguen claramente 4 sombras. Suire tiene el brazo extendido, en el que se ve como desaparecen los pocos rastros del disparo de energía que quedaban. Kahua lleva su hacha apoyada en el hombro. Y Elnida, con su pequeño asistente encaramado a su espalda, muestra un rostro tranquilo y serio. Está claramente enfadado.

- Vuelve a hacernos eso, Lianyu… Y no habrá Código Toa que te salve de la muerte que te voy a dar.
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