Defunción [El Fic]

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Defunción [El Fic]

Mensaje por Diebeq el Dom Mayo 19, 2013 1:27 pm


Prólogo

La oscuridad de la noche cayó lentamente en la ciudad de Metru Magna, capital del planeta de Spherus Magna.

Hace exactamente 1000 años atrás, esta ciudad se levantó de los escombros de una guerra y celebró el inicio de una era de paz. Hoy los habitantes se unieron en celebración nuevamente, esta vez para despedir a la gran época de prosperidad con la que habían sido bendecidos.

Lejos de la fiesta, sin embargo, se llevaban a cabo asuntos mucho más serios. En las profundidades del sector 010 Ignika de la ciudad, los gobernantes del planeta, el Consejo de Spherus Magna, estaban reunidos discutiendo hechos recientes.

Organizados alrededor de su circular sala de conferencias, los senadores esperaron con pronunciada inquietud a que la reunión comenzara. Fue en pocos minutos que el Presidente del Consejo, el legendario Turaga Tahu, hizo su entrada.

“Gracias a todos por haber venido esta noche.” Dijo Tahu, evidentemente frustrado. “Tenemos un asunto muy grave qué discutir.”

Durante las próximas horas, Tahu dio un detallado informe sobre la situación: En una ciudad al sur del planeta habían comenzado una serie de serios conflictos entre los Vortixx residentes y unos Agori. De no actuarse pronto, estas pequeñas diferencias podrían escalar a una guerra civil.

"Necesitamos a alguien que vaya a dialogar con ellos." Concluyó Tahu. "¿Alguien se ofrece?"

Nadie respondió.

"Bueno…" Suspiró Tahu. "Me veré obligado a seleccionar yo mismo a los más… competentes."

Tahu dio una breve mirada alrededor de la sala desde su puesto, luego volvió a sentarse en su asiento.

"Vavakx. Deriahk." Señaló Tahu.

Vavakx y Deriahk voltearon, y miraron al Turaga a los ojos.

"Ustedes irán conmigo a resolver este problema." Anunció Tahu con tajante determinación. "Mientras que no estemos, sus representantes adjuntos se harán cargo de la seguridad de la ciudad. Hagan lo que tengan que hacer rápidamente, porque saldremos en pocas horas."

Vavakx y Deriahk asintieron con la cabeza y se retiraron de la sala. Esta iba a ser una larga noche.

Capítulo 1

Al día siguiente…

Las puertas de Metru Magna le dieron la bienvenida esta mañana a un visitante muy especial. Habían pasado varios años desde que este individuo había pisado las pulcras calles de la capital, y lo estaba haciendo con motivos particulares.

El visitante hizo su camino a través de los sectores, hasta llegar al profundo 010 Ignika, donde sus anfitriones lo esperaban. El último obstáculo en su camino era un guardia Skakdi, quien aparentemente se había quedado dormido en su puesto.

No pasó mucho tiempo hasta que el guardia despertó, sobresaltado. Después de acomodarse, se paró erecto.

"Soy el guardián de esta puerta." Dijo. "No puedo dejarte pasar."

El visitante habló suavemente: "Mi nombre es Kapokhed. Tengo una reunión muy importante con su excelencia, Vavakx."

El Skakdi se detuvo un momento para recordar.

"Es verdad, me han dicho que lo esperara." Aclaró. "Sígame, por favor."

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Kapokhed siguió al guardia Skakdi, Egrokk, al interior de la sala. Después se arrodilló, señalando su respeto hacia la figura a la que estaba a punto de dirigirse. Él se presentó formalmente, y luego levantó la cabeza con la intención de ver a Vavakx a los ojos.

Sin embargo, cuando levantó la cabeza, Vavakx no estaba allí, sino un ser mucho más pequeño.

Después de un largo intercambio de expresiones, el anfitrión de Kapokhed decidió presionar la conversación: "¿Por qué dejaste de hablar?"

Kapokhed dio unos pasos adelante. "Tú no eres Vavakx."

"Efectivamente." Respondió el anfitrión. "Mi nombre es Veuy, y soy el Ser Alfa representante adjunto de Vavakx."

Kapokhed se enfureció ante esa declaración: "¡No vine hasta aquí para ser atendido por un secretario!"

Un grave gruñido envolvió a la habitación, asustando a Kapokhed. Él volteó hacia el origen del ruido: un gigantesco Scrimak vestido elegantemente, desafiándolo con la mirada.

"¡No tienes derecho a hablarle así a Veuy!" Dijo. "¡Él está a cargo y, mientras sea así, mostrarás el debido respeto!"

Veuy volteó hacia el Scrimak. "Eso no fue necesario, Morvax."

Kapokhed se limitó a observar en silencio. En poco tiempo, la tensión se atenuó y Veuy continuó con la conversación.

"Yo estoy a cargo aquí. Sea cual sea tu mensaje, dímelo ahora."

Kapokhed suspiró fuertemente y luego respondió: "Vengo desde la aldea a cargo de Turaga Kryehk. Desde hace varios días han estado ocurriendo muertes Matoran muy sospechosas."

Veuy prestaba atención sin mostrar emoción alguna.

"La única pista que hemos encontrado es una daga." Continuó Kapokhed. "Se trata de un objeto… particular. Esperábamos a que Vavakx y Deriahk nos ayudaran a resolver este misterio."

Veuy esperó un momento, para asegurarse de que Kapokhed hubiese terminado de dar su mensaje, y luego respondió. "Me temo que ellos no podrán ayudarte."

Kapokhed se preocupó. "¿Por qué?"

"Vavakx y Deriahk han salido a resolver un problema entre Vortixx y Agori en el sur. Ellos no podrán ayudarte."

Kapokhed estaba a punto de darle la espalda a Veuy y retirarse.

"Sin embargo…" Continuó Veuy. "… yo estoy a disposición."

Kapokhed volteó, observó a Veuy, y se perdió en las comparaciones entre él y Vavakx. Veuy, con un tamaño mucho menor al normal y débilmente armado, se veía más frágil que Vavakx y definitivamente no parecía poder brindar la clase de ayuda que él esperaba. Con mucho tacto y lentitud, él respondió:

"Agradezco su ayuda, pero… no creo que usted sea lo que busco para esta misión." Kapokhed entonces volvió a mirar hacia el Scrimak un poco más allá de la sala. "Incluso me sentiría más seguro con él que con usted, no se ofenda."

Veuy levantó las manos, cerró los ojos y de repente los alrededores comenzaron a enfriarse de forma antinatural. No tomó mucho tiempo hasta que Kapokhed pudo observar imponentes pulsos de energía espiritual rodeando las pequeñas palmas de Veuy. Él se dio cuenta entonces de que el pequeño ser al frente poseía una cantidad increíble de poder; tal vez a la par de los más grandes guerreros en existencia. Kapokhed se arrodilló, reconociendo finalmente la autoridad de su anfitrión.

"No estoy a cargo de esta ciudad por nada, Kapokhed." Dijo Veuy. "No encontrarás a alguien mejor que yo para ayudarte, y debes reconocerlo."

Kapokhed se levantó. "Me disculpo por mi atrevimiento, su excelencia Veuy. Será un honor contar con usted en esta investigación."

"Dejemos las formalidades de lado, Kapokhed." Dijo Veuy. "Ahora mismo voy a solicitar un transporte hacia tu aldea. Tan solo déjame hacer unas llamadas antes."

Capítulo 2

Más tarde, en la aldea de Kapokhed…

Veuy recorrió a través de la plaza principal de la aldea lentamente, analizando las líneas de cadáveres Matoran organizadas en el suelo. La líder de la aldea, Turaga Kryehk, no pronunció palabra alguna mientras que el pequeño Ser Alfa se acercaba a ella.

"Hicieron bien en llamarme." Dijo Veuy. "¿Cómo murieron estos Matoran?"

"No estamos seguros." Dijo Kryehk. "Los encontramos en ese estado en varias zonas de la aldea. No tienen heridas ni nada… es como si hubiesen muerto de repente."

Esta declaración intrigó a Veuy. ¿Cómo era posible que un asesino no dejara rastros de su crimen? El peor escenario comenzó a formarse en la mente del Ser Alfa.

Él tocó suavemente uno de los cuerpos, perteneciente a un Matoran llamado Begra, y convocó el poder de su legendaria Máscara del Espíritu. Lo siguiente confirmó los temores de Veuy.

"Almas en pena… sin descanso… condenadas." Murmuró, mientras que Kryehk y Kapokhed observaban.

Kapokhed se acercó a Veuy. "¿Qué has visto?"

"Estos Matoran…" Comenzó Veuy, intentando buscar las mejores palabras para describir lo que vio. "Estos Matoran no fueron asesinados por cualquier criminal o bárbaro demente. La mejor forma que podría describir lo que ocurrió es que alguien se ha 'alimentado' de ellos."

Kryehk frunció el ceño. "¿Cómo que alguien se alimentó de ellos? ¿Qué quieres decir con eso?"

Veuy pensó un momento y luego explicó: "Alguien se ha alimentado de las almas de estos Matoran. Se trata de alguien que, sin duda alguna, debe ser muy poderoso. ¿Están seguros de que no han encontrado ninguna otra pista?"

Kryehk entonces recordó el poderoso objeto que habían encontrado hace poco en uno de los cuerpos. Rápidamente, ella expuso dicho objeto: una daga con intrincados diseños.

"Esto fue todo lo que encontramos. ¿Te da alguna idea?" Preguntó Kryehk.

Veuy no respondió, y se limitó a hacer unas señas con el brazo. Nadie entendió porqué hasta dentro de unos instantes.

Kapokhed volteó ante la sensación de alguien observándolo por detrás. Lo que pudo ver entonces fue a un Toa de Piedra, llevando un enorme martillo y observándolo firmemente a los ojos.

"¿Quién es este y cómo llegó aquí?" Exigió Kapokhed.

Veuy rio muy levemente y luego presentó al intruso.

"Les presento a Defrejj. Él es un cazarrecompensas y lo contraté para ayudarnos en este caso. Kryehk, por favor, pásale la daga."

Kryehk se acercó al Toa y le dio la daga. Este comenzó a observarla con atención.

"Recomiendo que regresemos a Metru Magna, Veuy." Dijo Defrejj. "Esta daga es un objeto que emite mucha energía. Morvax debe saber más sobre ella."

Kryehk interrumpió entonces. "Si ustedes van, yo iré."

Veuy volteó hacia la Turaga. "Agradecemos tu ayuda, Kryehk, pero alguien debe quedarse aquí para proteger a los aldeanos."

"Kapokhed lo hará." Respondió Kryehk, tomando a Kapokhed por sorpresa.

"Bueno, no hay tiempo que perder." Dijo Defrejj.

Capítulo 3

Morvax seguía en la sala del Consejo, haciéndose cargo de todo mientras que Veuy estaba fuera tratando el asunto de la aldea de Kapokhed. De repente las puertas se abrieron. Él no esperaba a que regresaran tan pronto.

"¿Tuvo suerte en su viaje, su excelencia?" Preguntó Morvax a Veuy, mientras que este hacía su entrada acompañado de Turaga Kryehk y Defrejj.

"Hemos encontrado una pista interesante, Morvax." Respondió Veuy, desenvainando la extraña daga que le había dado Kryehk. "¿Tú eres un historiador, verdad?"

Morvax asintió con la cabeza, y entonces Veuy le dio la daga para analizarla. El Scrimak parecía fascinado con el objeto y, a la vez, podía verse que le resultó perturbadoramente familiar.

"¿Ustedes conocen la leyenda de las Llaves de la Defunción?" Preguntó Morvax al grupo, y ninguno respondió.

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Hace cientos de miles de años, antes de que existiera Metru Magna e incluso antes de la aparición de los Grandes Seres en el universo, los habitantes Agori de Spherus Magna vieron por primera vez al Cometa Gebuk cruzando el cielo. Fue en ese momento que un Agori hizo algo que cambió al mundo para siempre, y pidió un deseo.

"Tengo muchos seres queridos. Ellos son mi razón de vivir, y mi motivación para continuar con el día a día. Desearía saber lo que el destino tiene preparado para ellos."

El cometa escuchó el deseo del Agori, y materializó en sus manos una gema transparente: la Gema del Destino. Agradecido por el regalo, el Agori se arrodilló y entonces la gema le dio la respuesta a su pregunta. No fue la respuesta que esperaba.

A todos sus seres queridos les deparaba un futuro de dolor y muerte. Una catástrofe acabaría con todos ellos, y él estaría solo. Una horrible visión; tan dolorosa que el Agori no vio otra solución que quitarse la vida. La Gema pasaría a manos de un segundo Agori, quien honraría la muerte de su amigo y nunca desencadenaría el poder del objeto.

Sin embargo, la promesa resultó ser mucho más difícil de cumplir para este Agori, porque el amor lo tentó a averiguar su destino. ¿Acaso su futuro era al lado de aquel al que creía corresponder?

Y entonces el Cometa Gebuk apareció otra vez en los cielos.

"Mis sentimientos son puros y mi determinación es inquebrantable. Estoy seguro de que él y yo somos el uno para el otro, pero no puedo romper mi promesa. Desearía que aquel que amo compartiera mis sentimientos."

El Cometa Gebuk, una vez más, escuchó las plegarias. De repente, una cadena apareció en las manos del Agori, y este se arrodilló en agradecimiento. Él sabía que la cadena era la clave para unirse al alma de su amor, y no dudó.

Con determinación, él hizo que la cadena los tocara a ambos. El Agori pudo sentir la unión, pero entonces una gran decepción se presentó en su visión: Su amor no era correspondido, y pudo escuchar cómo aquel que había adorado con tanta obsesión gritaba por piedad. En ese momento él se quebrantó, y la cadena tomó el control, destruyéndolos a ambos.

La Cadena del Espíritu y la Gema del Destino entonces pasarían a las manos de un tercer Agori. Un Agori de lentos pensamientos y mucha inseguridad, él cuidó los objetos como si se trataran de tesoros. Estos le daban seguridad, pero él no quería depender de ellos, sino de sí mismo. El Agori anhelaba poder enfrentar sus propios temores.

Y en poco tiempo el Cometa Gebuk volvió a aparecer.

"Soy cobarde y débil, pero perseverante. Estoy dispuesto a mejorar por mi propio bien y el de mis semejantes. Deseo un arma; algo con lo que pueda enfrentar mis temores."

Esta vez, el Cometa Gebuk no supo cómo actuar, y le dio al Agori una daga: la Daga del Espacio. El Agori escuchó una voz en su mente.

"Los temores sólo pueden ser superados al aprender de ellos. Despójate de tus tesoros, pero antes busca esa sabiduría."

El Agori sabía lo que tenía que hacer. Él tomó la Daga del Espacio y, con la Cadena del Espíritu, la unió a la Gema del Destino. La resultante fusión de objetos brilló con serenidad y trajo a las almas de los dos Agori anteriores. Ellos compartieron con él sus experiencias, y le explicaron cómo sus temores terminaron destruyéndolos. Finalmente, hicieron un pacto para deshacerse de las tres reliquias: las Llaves de la Defunción.

Las tres llaves – la Gema del Destino, la Cadena del Espíritu, y la Daga del Espacio – se perdieron entre los mitos, que desde entonces son usados para dar fuerza de voluntad a quienes los escuchan.

La verdadera fuerza no puede ser obsequiada en un deseo; sólo puede venir de uno mismo.


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"¿Entonces esta es la Daga del Espacio?" Preguntó Veuy.

"Así parece." Dijo Morvax. "Y si esta daga existe, también existen las otras dos reliquias de la leyenda."

"¿Qué tiene que ver esto con las muertes en mi aldea?" Preguntó Kryehk.

"No lo sé." Dijo Morvax. "Pero deberían concentrarse en recolectar las otras dos llaves. Tal vez así podamos acercarnos a la solución de este enigma."

En ese momento Kryehk recordó algo. "Kapokhed tiene la Gema del Destino."

Todos voltearon al escuchar eso y supieron lo que tenían que hacer.

"Hay que regresar a la aldea."

Capítulo 4

Ya era muy tarde. Al regresar a la aldea, todo estaba en ruinas. Veuy se apresuró hacia la plaza principal, esperando a que Kapokhed estuviera allí. Él tuvo razón, pero no contó con la presencia de alguien más.

Kapokhed estaba en el suelo, inconsciente. Levantado sobre él estaba el responsable de la devastación: un ser alto y grotesco, en armadura azul, grandes ojos rojos, y con un cristal brillante y transparente entre sus garras: la Gema del Destino.

Veuy comenzó a disparar pulsos de energía espiritual hacia el enemigo. Sin embargo, ninguno de sus ataques logró tocarlo; este estaba protegido por algún tipo de campo de fuerza.

Los demás miembros del equipo llegaron poco después y se unieron a la batalla. Defrejj elevó violentamente el suelo rocoso debajo del enemigo, quien perdió su balance y cayó. Veuy se lanzó, arrancó la Gema del Destino de las manos de la criatura, e intentó correr lo más lejos posible. Sin embargo, en unos instantes, el cuerpo del Ser Alfa se quedó inmóvil y la Gema voló de vuelta al enemigo. Con un gruñido, los miembros del equipo fueron alejados telequinéticamente, y luego la criatura voló lejos de la aldea.

Defrejj fue el primero en levantarse, y ayudó a Veuy y a Kryehk a ponerse de pie. Los tres se apresuraron en atender a Kapokhed, quien seguía inconsciente.

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Kapokhed fue recibido en su despertar por la imagen de Kryehk.

"¿Ha sido un día duro, verdad?" Dijo la Turaga.

"Boparok…" Dijo Kapokhed. "Su nombre es Boparok."

Veuy y Defrejj se acercaron para poder escuchar con mayor claridad.

"Está buscando algo llamado la Cadena del Espíritu." Dijo Kapokhed, aún aturdido. "El bosque… una cueva…"

Defrejj se detuvo un momento para pensar. “La única cueva que destaca en el bosque es la que solía ser el refugio del Makuta Zakkond hace 1000 años. ¿Será posible que…?"

"No podemos descartar ninguna posibilidad." Interrumpió Veuy. "Si Zakkond sabe algo sobre la Cadena del Espíritu, nos lo dirá por su propio bien… y será mejor que lo haga antes que ese tal Boparok se entere."

Capítulo 5

Varias horas después…

Un transporte aéreo comenzó a aterrizar frente a la entrada de la cueva en medio del bosque. Veuy, Defrejj, Kapokhed y Kryehk estaban esperando allí.

Las puertas de la nave se abrieron y de estas salió Zakkond, anterior Makuta de Takiw Nui, caído en desgracia por milenos, hasta que Vavakx restauró su honor. Detrás de él, un grupo de Toa Hagah lo escoltaba, todos armados con lanzas y escudos refractantes.

"¿Qué necesitan de mí, Veuy?" Preguntó Zakkond.

Veuy frunció el ceño al ver a Zakkond ya que, a pesar de su buen comportamiento en los últimos años, no podía olvidar las traiciones que había cometido. Los recuerdos estuvieron a punto de nublar su juicio, pero Veuy decidió recuperar la compostura y tratar el asunto profesionalmente. Después de todo, el mundo estaba en potencial peligro.

"La Cadena del Espíritu, Zakkond." Dijo Veuy. "¿Dónde está?"

Zakkond no respondió inmediatamente.

"Síganme." Dijo el Makuta.

El equipo obedeció, tomando firmemente sus armas y preparados para lo peor.

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Zakkond condujo al equipo a un rincón de la cueva.

De repente, Defrejj sintió algo húmedo y frío desparramado en el suelo. El Toa comenzó a sentirse repugnado entre la oscuridad de la cueva, y decidió activar el poder de su Kanohi Akaku para poder ver con claridad.

El equipo entonces escuchó un sobresalto detrás de ellos; Defrejj observaba por todos lados como si estuviese rodeado de enemigos. Los demás pronto se dieron cuenta del motivo de su inquietud.

Cientos de cuerpos descompuestos de Matoran estaban en el suelo.

"¿¡Qué significa esto, Zakkond!?"

Zakkond estaba tan sorprendido como los demás.

"Yo… Yo no hice esto." Dijo. "Cuando me fui, no había nada de esto aquí."

Veuy entonces sintió a su cabeza palpitar: la Máscara del Espíritu quería decirle algo. El Ser Alfa se arrodilló y tocó uno de los cuerpos; la máscara haría el resto.

Capítulo 6

Veuy estaba inmerso en uno de los trances más perturbadores de su vida. Era un mundo en negro, vacío, y en silencio.

“Hola.” Dijo una voz detrás de él.

Veuy volteó y pudo ver al alma de un Matoran, dirigiéndose a él.

“¿Quién eres tú?” Preguntó Veuy, manteniendo la calma.

“Eso no es importante.” Dijo el alma del Matoran. “Lo importante es lo que será de ustedes si no me escuchan.”

“¿Qué te pasó?”

“Tu mundo está en grave peligro, mortal.” Dijo el alma. “Un oscuro ser está preparándose para destruir todo lo que conoces. Yo ya lo he perdido todo, pero para ustedes no es tarde.”

Veuy se quedó en silencio.

“Es un Makuta, envuelto en armadura negra y blanca.” Explicó el alma. “Él me secuestró a mí y a varios más. Nos encerró en jaulas y nos sometió a horribles torturas.”

“¿Un Makuta?” Preguntó Veuy.

“Sí. Uno que se hace llamar Pakark.” Dijo el alma. “Tenía en su posesión la legendaria Máscara de los Deseos, y estaba experimentando con…”

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Defrejj, Kapokhed, Kryehk y Zakkond observaban a Veuy en el suelo de la cueva, retorciéndose y murmurando inconsistencias.

Un gruñido grave se escuchó entonces.

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“No puede ser.” Dijo Veuy. “El orden del universo está en grave peligro.”

“Debes apresurarte.” Dijo el alma. “La fase final de su plan ya está en ejecución. Es sólo cuestión de tiempo.”

El alma del Matoran se desvaneció, una señal de que el trace estaba llegando a su fin. Veuy comenzó a recuperar sus sentidos.

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Veuy despertó del trance, a tiempo para darse cuenta de que una feroz batalla había comenzado a su alrededor.

Boparok estaba en la cueva, y los demás estaban levitando, presas de su poder telequinético. Veuy no podía perder el tiempo.

Manifestando cada fracción de su increíble poder, el Ser Alfa envolvió la cueva de energía espiritual. Boparok, desconcentrado, perdió su agarre telequinético y los miembros del equipo se soltaron.

Una roca salió volando por los aires cuando Kryehk cayó al suelo; debajo de esta, apareció la Cadena del Espíritu. Cuando Kryehk tomó la cadena entre sus manos, Boparok se apresuró para quitársela. Entonces ocurrió lo inesperado.

Kryehk apuntó con su bastón y disparó una ráfaga elemental; esta, sin embargo, no fue de Agua, sino de Sombras. A una velocidad casi imperceptible, la Turaga atacó a los demás miembros del equipo, atrapándolos en burbujas de energía oscura. La Gema del Destino y la Daga del Espacio cayeron al suelo.

Kryehk entonces comenzó a reír, su voz haciéndose cada vez más grave. Entre risas maniáticas, el cuerpo de la Turaga comenzó a cambiar.

“Hemos sido engañados.” Dijo Veuy, ahogándose en Sombras.

“Excelente observación.” Respondió Makuta Pakark, parado exactamente donde solía estar Kryehk.

Con lentitud casi arrogante, Pakark levantó la Gema del Destino y la Daga del Espacio del suelo, contemplándolas con placer enfermizo.

“Debo agradecerles por su ayuda.” Dijo el Makuta.

“¡No hagas esto Pakark!” Advirtió Veuy. “¿Vas a destruirnos a todos… por venganza? ¡Debes recapacitar!”

“¿No crees que sería tan tonto como para destruirme a mí mismo por venganza, verdad?” Dijo Pakark. “¿Cómo podría disfrutar la dulzura de verlos muertos si sacrificara mi propia vida?”

Capítulo 7

“Hasta la vista, mis amigos.” Dijo Pakark, mientras se desvanecía de la cueva.

Con su desaparición, las burbujas de Sombras que apresaban al equipo y a Boparok se disiparon. Todos tomaron un largo tiempo para recuperar la noción del espacio.

“Idiotas.” Dijo Boparok. “Lo arruinaron todo.”

Veuy volteó hacia Boparok. “¿De qué estás hablando, horrible criatura?”

“En mi primer lugar, no soy una ‘horrible criatura’.” Respondió Boparok. “Y en segundo lugar, estaba recolectando las Llaves de la Defunción para detener a Pakark.”

Defrejj no le creyó a Boparok. “¿Cómo sé que podemos creer en ti?”

“¿Y acaso debería importarme un vómito de Brakas que creas o no en mí?” Insultó Boparok. “Estoy haciendo esto por mi propia cuenta, y no hay tiempo que perder. Pakark va a usar las Llaves de la Defunción para abrir una entrada a la Dimensión Espiritual.”

“¿La Dimensión Espiritual?” Dijo Veuy. “¿¡Qué podría hacer Pakark allí!?”

“Va a usar la Máscara de los Deseos para destruir la Dimensión Espiritual.” Explicó Boparok. “En paralelo, eso destruirá al mundo real.”

Nadie parecía entender lo que Boparok estaba tratando de explicar, así que tuvo que comenzar desde el principio.

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El plan de Pakark es exquisito, tanto por su simpleza como por su increíble complejidad.

Después de escapar con la Kanohi Gebuk al final de La Invasión, exactamente 1000 años atrás, él planeó una forma de vengarse ideando un método con el cual poder destruir y reconstruir el mundo a su imagen. Para lograr algo así, Pakark tendría que evadir la muerte cuando él mismo destruyera al mundo.

Fue en ese entonces cuando entró en contacto con la leyenda de las tres Llaves de la Defunción. Unidas, las llaves son capaces de ‘abrir’ una puerta a la Dimensión Espiritual, un mundo simbióticamente ligado al mundo real. Afectar a la integridad de esta dimensión afectaría al mundo real paralelamente.

Entonces a Pakark se le ocurrió que, al usar la Máscara de los Deseos en dicha dimensión, podría provocar la destrucción en paralelo del mundo real, ya que ambos están conectados. Él luego emergería intacto de la dimensión espiritual hacia el destruido mundo real, y allí sería capaz de reconstruirlo como él deseara.

Pero Pakark no es el usuario destinado de la Kanohi Gebuk. Por lo tanto… ¿Cómo sería capaz de obligarla a cumplir su deseo?

Durante los próximos años, el Makuta secuestraría Matoran de varias aldeas con la intención de experimentar, y estar preparado para el gran momento. La Kanohi Gebuk funcionaría sin falla con el sacrificio adecuado, pero él tenía que realizar dicho sacrificio a la perfección. Todos los Matoran muertos son los restos de dichos experimentos.


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“Esto está mal.” Dijo Kapokhed. “Tenemos que detenerlo. ¿A dónde fue Pakark, Boparok?”

“No lo sé.” Respondió Boparok. “Pakark tiene que realizar el último sacrificio ahora. El asunto es que no sabemos a quién va a sacrificar.”

Veuy entonces se dio cuenta…

“Kryehk. Pakark va a sacrificar a Kryehk.”

Capítulo 8

Veuy y los demás llegaron a la entrada de la sala del Consejo de Metru Magna con un gran ejército de guardias preparados. Detrás de la puerta se estaba llevando a cabo uno de los procesos más temiblemente imaginables.

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Con su mano de Sombras, Pakark tomó a la amordazada Turaga Kryehk y la transportó hacia el centro de la sala. Morvax estaba en un rincón, ahogándose en Sombras.

El equipo entró en el preciso instante en el que Pakark colocó la Kanohi Gebuk en su rostro. Kryehk observó a sus rescatistas con resignación, y no pronunció palabra alguna mientras que la Kanohi Gebuk absorbía su alma y se recargaba.

Boparok, un telépata natural, fue el único que pudo saber cuáles fueron los últimos pensamientos de la Turaga:

“Destruyan a este monstruo. Háganlo por mí.”

Veuy sollozó un instante y luego su tristeza se convirtió en furia. Él intentó atacar, pero Pakark lo alejó con una ráfaga oscura. Ahora era el momento de la verdad. Las tres Llaves de la Defunción se unieron tal y como la leyenda lo demandaba: la daga y la gema, unidas por la cadena.

Pakark tomó la fusión de objetos y comenzó a desgarrar el espacio, creando su entrada a la Dimensión Espiritual. Con una última risa de satisfacción, cruzó el portal, y luego este comenzó a cerrarse lentamente.

Veuy se levantó y corrió hacia el portal. Boparok lo siguió. Al terminar de cruzar, el portal se cerró.

Defrejj, Kapokhed, Morvax, y todos los guardias se quedaron atrás. El destino del mundo ahora dependía de Veuy y Boparok. Sólo podían esperar a que triunfaran, o a que la muerte fuese indolora.

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Veuy estaba perdido. No había señales de Pakark o de Boparok por ningún lado. La Dimensión Espiritual era un laberinto, incluso para él, portador de la legendaria Máscara del Espíritu.

“La Máscara del Espíritu… claro.” Pensó Veuy.

El Ser Alfa se tranquilizó y despejó su mente. La Máscara del Espíritu respondió, y le mostró el camino. Entonces pudo verlo: Pakark estaba manifestando el poder de la Kanohi Gebuk, no muy lejos de su ubicación.

El instinto hizo que él corriera en la dirección correcta, y entonces se encontró cara a cara con Pakark. Este movimiento podría ser el último.

Veuy saltó sobre Pakark, lo tomó por la cabeza, y comenzó a halar a la Kanohi Gebuk. El Makuta gritó, tomó a Veuy y se dispuso a lanzarlo lo más lejos posible. Fracasar no era una opción para ninguno de los dos.

En esta ocasión, sin embargo, Pakark salió victorioso. Veuy no pudo resistir y fue lanzado al suelo, al mismo tiempo que la fusión de Llaves de Defunción también cayó lejos del Makuta.

“Tonto. Has perdido.” Dijo Pakark, a punto de liberar la energía de su máscara en la Dimensión Espiritual.

Veuy se resignó y se limitó a observar cómo Pakark terminaba con el orden del universo. Todos aquellos que amaba estaban perdidos, por su culpa. Nunca podría perdonarse por haberle fallado a Vavakx.

“No. No esta vez.” Dijo Boparok.

Boparok sorprendió a Pakark y le dio un golpe seco en el rostro, separándolo de la Máscara de los Deseos. Veuy tenía una última oportunidad.

Pakark comenzó a levantarse. Veuy ya estaba corriendo, y tomó la fusión de Llaves de Defunción del suelo. El Ser Alfa confió en su instinto y se acercó a la Máscara de los Deseos.

“Hazlo.” Dijo una voz en su mente.

Entonces Pakark pudo presenciar cómo todos sus esfuerzos se hundían. Veuy tomó las llaves y las clavó enérgicamente en la Máscara de los Deseos. La máscara se quebró con el golpe y su energía comenzó a drenarse.

Lo último que Pakark, Veuy y Boparok supieron es que el mundo quedó bañado en un cálido tinte naranja. La Kanohi Gebuk se rompió en pedazos, y con esto las dementes aspiraciones de Pakark también desaparecieron.

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Habían pasado unos pocos minutos, pero parecía haber sido una eternidad para aquellos que se quedaron atrás, en la sala del Consejo de Metru Magna.

Un portal se abrió, y de este emergieron Veuy y Boparok victoriosos, con Pakark amordazado.

Defrejj, Kapokhed y Morvax corrieron inmediatamente a felicitar a los héroes del día.

Epílogo

Días después…

Vavakx y Deriahk descendieron de su nave, con Turaga Tahu al frente. Sus negociaciones en el sur habían sido un completo éxito.

Normalmente, la ciudad de Metru Magna celebraría el éxito de estos senadores, pero este no era el caso. Hoy los héroes eran otros.

Mientras ellos estuvieron fuera, el mundo había sido salvado de un desastre mucho peor de lo que habrían podido manejar con diálogos. Ellos no sabían exactamente lo que había ocurrido, y ese desconocimiento fue lo que los motivó a escuchar la increíble historia una y otra vez.

Veuy y Vavakx se encontraban caminando a través de los pasillos del sector 010 Ignika, escoltados por Defrejj. En las manos del Toa estaban las tres Llaves de la Defunción: la Gema del Destino, la Cadena del Espíritu, y la Daga del Espacio.

La puerta blindada frente a ellos emitió un fuerte sonido de descompresión y se abrió. En la habitación había un altar protegido. Defrejj colocó las tres llaves en el altar suavemente, y luego guió a ambos Seres Alfa fuera del cuarto.

“Han hecho un excelente trabajo.” Dijo Vavakx.

Defrejj agradeció, pero Veuy no respondió; sólo sonrió y siguió su camino. Tal vez Vavakx nunca pueda entender por completo la magnitud del peligro que se ha evitado, pero sabía reconocer a un héroe cuando lo veía. Después de todo, él no habría puesto a cualquiera a cargo de la seguridad de Metru Magna.

Ahora un último asunto tenía que resolverse… Pakark.

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La celda se abrió y Pakark levantó la mirada. Aunque lo hubiese querido, no habría podido aprovechar esta oportunidad para escapar, porque estaba encadenado de piernas, brazos, y cuello al muro de la prisión.

“¿Viniste a burlarte de mí?” Se resignó Pakark, observando a Vavakx acercándose pacientemente.

“Es increíble ver lo que te hizo tu propia furia, Pakark.” Dijo Vavakx. “¿Quiero saber… porqué…?”

Pakark se quedó en silencio. Cada vez respiraba más rápido.

“Fuiste de valiosa ayuda en la guerra hace 1000 años.” Dijo Vavakx. “… pero has dejado que tu furia y tu sed de venganza te dominaran. Has perdido el tacto y paciencia que tanto te caracterizaban. Eres un caparazón vacío de lo que pudiste haber sido.”

Pakark sollozó, luego gruñó y se retorció como una bestia. Las cadenas lo mantuvieron en su lugar, chispeando al mismo ritmo que el Makuta se hundía a la locura.

Vavakx se asustó ante esta escena y retrocedió. Cuando ya estaba bastante lejos Pakark comenzó a llorar y gritar, desconsolado.

Las puertas de la celda se cerraron y Vavakx se alejó lo más rápido que pudo. Aunque hubiese querido salvar a Pakark de sí mismo, no habría podido hacerlo.

Por algo pasan las cosas.

-----

Las Llaves de la Defunción habían sido puestas unos instantes atrás en un altar en una habitación blindada, increíblemente resguardada. Eso no sería suficiente.

Boparok apareció en la habitación.

Las alarmas sonaron y los guardias se apresuraron al cuarto. Todo lo que encontraron fueron escombros.

Inexplicablemente, Boparok ahora estaba muy lejos de Metru Magna, con las llaves entre sus garras. Él se concentró y, con una fracción de su poder telequinético, manipuló los objetos. Estos se doblaron y quebraron, hasta el punto en el que se volvieron irreconocibles.

“Nadie podrá usarlos nunca más para hacer daño.” Dijo.

Finalmente, él desapareció. Nadie jamás se enteraría de su verdadera naturaleza. Nadie sabría que este individuo había sido en realidad un Gran Ser y que, entre las sombras, estaría cuidando la espalda de todos los mortales.

Él último regalo de este creador para el mundo fue el amanecer envolviendo las praderas de Spherus Magna. Tal vez nunca nadie se lo agradezca.


Última edición por Diebeq5b el Vie Mayo 24, 2013 10:17 pm, editado 1 vez
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Re: Defunción [El Fic]

Mensaje por Degrek Phantoka el Vie Mayo 24, 2013 5:39 pm

Como siempre,Diebeq,me saco el sombrero ante tu magistral obra.Si me tuviera que quejar de algo sería del abuso de pronombres y adverbios,y por ahí de que la hiciste como un poco...corta.No sé,me dio esa sensación.A pesar de eso,el final es mi parte favorita.
Eso sí:

Llaves de la Defunción=Reliquias de la Muerte.

Cometa Gebuk=La Muerte.

Kapohked=Dumbledore.

Bué,qué querés,era una referencia demasiado evidente.
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Re: Defunción [El Fic]

Mensaje por Iso_Didact (Sayaka Lover) el Vie Mayo 24, 2013 9:14 pm

Degrek Phantoka escribió:Eso sí:

Llaves de la Defunción=Reliquias de la Muerte.

Cometa Gebuk=La Muerte.

Kapohked=Dumbledore.

Bué,qué querés,era una referencia demasiado evidente.
Pakark = Voldemort
Veuy = Harry
La Historia de los Tres Agori = El Cuento de los Tres Hermanos
Dimension Espiritual = la "Plataforma 9 3/4" en la Reliquias de la Muerte
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Re: Defunción [El Fic]

Mensaje por Diebeq el Vie Mayo 24, 2013 10:02 pm

Degrek Phantoka escribió:Eso sí:

Llaves de la Defunción=Reliquias de la Muerte.

Cometa Gebuk=La Muerte.

Kapohked=Dumbledore.

Bué,qué querés,era una referencia demasiado evidente.
Connor_Kenway escribió:Pakark = Voldemort
Veuy = Harry
La Historia de los Tres Agori = El Cuento de los Tres Hermanos
Dimension Espiritual = la "Plataforma 9 3/4" en la Reliquias de la Muerte

Gracias por los comentarios.

Las Llaves de la Defunción sí están basadas en las Reliquias de la Muerte de Harry Potter, pero todo lo demás que mencionan no.

REFERENCIAS:
Spoiler:
  • La parte en la que Pakark enloquece está inspirada en la locura de la Princesa Azula de Avatar, y la inestabilidad mental que desarrolló por su obsesión con la venganza también.
  • El Cometa Gebuk/Kanohi Gebuk ocupa más que todo el papel de un genio de la botella, que cumple deseos a un alto precio. El Cometa nunca tuvo intención de dañar o perjudicar a los Agori de la leyenda.
  • La Dimensión Espiritual está más que todo inspirada en el Torn World (el mundo en donde vive Giratina, de Pokemon), incluyendo el concepto de que ambas dimensiones están conectadas y que destruir a una destruye todo.
  • Posiblemente Veuy tenga un parecido a Harry ahora que lo pienso, pero no fue intencional.
  • No sé de dónde sacan que Kapokhed es Dumbledore... Neutral

Defunción había sido originalmente escrito para ser una sola temporada, al contrario de la Invasión, así que el texto no es muy largo. En todo caso me alegra que les esté gustando hasta ahora Smile
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Re: Defunción [El Fic]

Mensaje por Lianyu (Nagato Lover) el Lun Mayo 27, 2013 11:23 am

Tengo que decir que me ha decepcionado. Sí, bueno, como scrip de un guión está muy bien, de hecho en video hubiera sido tu mejor serie, pero la adaptación a fan fic ha sido demasiado breve y directa. Esto se puede ver sobre todo en los últimos capítulos, con la muerte de Kryehk o la batalla final. Personalmente, hubiera preferido esperar otro mes o más para leer algo con más fuerza y detalle, porque sé que cualidades para ello no te faltan. En resumen, es una historia interesante y bien detallada que no me parece que se haya aprovechado como debiera.

Por cierto, una duda. Tenía entendido que el jefazo en Metru Magna era Vavakx. ¿Cómo es que otro miembro del consejo le da órdenes? ¿Todos los diputados del Consejo son equipotentes y el líder va rotando?

P.D: llevo toda mi repajolera vida vida leyendo Kyrehk en vez de Kryehk.
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Re: Defunción [El Fic]

Mensaje por Diebeq el Lun Mayo 27, 2013 12:05 pm

Lianyu (Nagato Lover) escribió:Por cierto, una duda. Tenía entendido que el jefazo en Metru Magna era Vavakx. ¿Cómo es que otro miembro del consejo le da órdenes? ¿Todos los diputados del Consejo son equipotentes y el líder va rotando?

El Consejo de Spherus Magna en mi historia es como el senado de Star Wars: todos tienen la misma cantidad de poder, y hay un presidente que va rotando. En algún momento Vavakx fue el presidente del consejo, pero al momento en que se desarrolla esta historia Tahu lo es. Tahu, como guía de los demás senadores, puede darles órdenes, pero eso no evita que otros las cuestionen y que opongan a que se apliquen.
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Re: Defunción [El Fic]

Mensaje por Datavoltus el Sáb Jun 08, 2013 11:54 pm

Veo ke no soy el unico que noto que parece mucho a las reliquias de la muerte d harry potter.
x lo demas, genial, aunque solo conozco al toa de piedra x tu moc en deviantart jeje

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Re: Defunción [El Fic]

Mensaje por Danknestl el Jue Jun 20, 2013 10:54 am

Vale, me lo acabo de leer, está bien hecha la historia, muy bien, pero concuerdo con Lianyu, pienso que en video, obviamente hubiese funcionado mucho mejor, o más amplio el texto, más formato de fic...

Como sea, muy bien c:
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Re: Defunción [El Fic]

Mensaje por Nexum el Jue Jun 20, 2013 3:05 pm

Me ha encantado. Sinceramente, me esperaba algo más raro, y la aparición de otros personajes... pero es un buen fic, aunque tal vez un poco... precipitado?

Y otra cosa ¿Que pasó con Mernsy? ¿Volveremos a verle algún día?
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Re: Defunción [El Fic]

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